El viernes se concretó el cambio de apoderada del partido: salió Ana Escobedo —muy cercana al vicegobernador Miguel Acevedo— y entró Pedro Cruz, abogado del legislador Sergio Mansilla. Nada parece casual. El movimiento despertó sospechas de que Jaldo desconfía de su compañero de fórmula y busca marcarle límites.

Acevedo asegura que no hay doble discurso y que seguirá apoyando al gobernador, aunque admiten molestia por la forma en que se manejó el tema (sin aviso previo y mientras él estaba fuera de la provincia). Mientras tanto, Mansilla sigue creciendo en protagonismo y ya se menciona como posible candidato a vice en 2027.

En el análisis, Jaldo aplica su “manual”: usa tensiones externas y movimientos internos para forzar la unidad bajo su ala. No es rencoroso, pero tiene buena memoria, y las viejas heridas con el manzurismo todavía duelen.

El gobernador apuesta a mantener a todos adentro, capitalizando presiones para consolidar su liderazgo. Sin embargo, persiste la duda: ¿podrá sostener esta estrategia sin pagar costos altos? Un sector del peronismo (con Manzur y los Yedlin como referencia) ve riesgo en su acercamiento al gobierno de Milei y ya empieza a moverse de cara al futuro.

El peronismo tucumano vive días de movimientos subterráneos. Falta mucho para 2027, pero las fichas ya están en movimiento.