Tras un 2025 de relativa oxigenación, la situación social encendió nuevamente las alarmas. De acuerdo con el último relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la pobreza escaló al 31,5% de la población en el primer trimestre de 2026. Este incremento representa un salto de 1,5 puntos porcentuales respecto al 29,9% registrado al cierre del año pasado, lo que implica que unas 600.000 personas cayeron bajo la línea de pobreza en los primeros 90 días del año.
El informe detalla que la indigencia experimentó un repunte paralelo, consolidando un deterioro en la capacidad de compra de las familias de menores ingresos. A pesar de que la dinámica inflacionaria muestra registros más moderados que en 2024, el freno en la recuperación de los haberes ha vuelto a pasar factura a los sectores más postergados.
Informalidad laboral y una recuperación social que no llega a todos
Desde la Universidad Católica Argentina remarcaron que el principal freno para la contención social reside en la alta precarización del mercado de trabajo y el estancamiento de los ingresos reales. Aunque la economía muestra signos de ordenamiento macroeconómico, la tracción en los sectores informales resulta insuficiente para cubrir el costo de la canasta básica.
El reporte del Observatorio concluye con una advertencia: la recuperación de los indicadores sociales sigue mostrando una fragilidad extrema. Sin un derrame genuino hacia el empleo formal y los salarios de la base de la pirámide, el tejido social permanece expuesto a constantes retrocesos ante el menor estancamiento económico.



