Médicos Sin Fronteras alerta: «El brote de ébola en la RDC se propaga a un ritmo alarmante»
A dos meses y medio de que se declarara la epidemia, la situación en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha llegado a un punto crítico. Médicos Sin Fronteras (MSF) lanzó una advertencia global ante la rápida propagación del virus del ébola, exigiendo un aumento inmediato en la respuesta médica internacional.
Philippa Boulle, directora médica adjunta de MSF, advirtió que el brote avanza a un ritmo sin precedentes a pesar de los esfuerzos incansables del personal sanitario en la primera línea. Con más de 3.800 casos confirmados registrados hasta el 1 de agosto, la emergencia actual ya se ha convertido en el mayor brote jamás registrado en la historia del país, superando incluso a la grave epidemia del año 2018.
Cifras devastadoras frente a crisis anteriores
La letalidad y la velocidad de contagio de este brote generan una enorme preocupación internacional. Durante las primeras once semanas desde su declaración, murieron casi 1.500 personas (cifra que las autoridades congoleñas ya elevan a más de 1.700). Para ponerlo en perspectiva, el devastador brote de ébola que azotó a África Occidental en 2014 registró 279 muertes en ese mismo lapso de tiempo.
Lo más alarmante para los equipos médicos es que el brote no da señales de remitir. Prácticamente a diario se notifican nuevos casos sospechosos en localidades distintas, surgiendo al margen de las cadenas de transmisión que ya habían sido identificadas.
El desafío del rastreo y el factor climático
Uno de los mayores obstáculos para contener la epidemia es la falta de un seguimiento efectivo. En el centro de tratamiento de MSF en Bunia, 9 de cada 10 pacientes ingresados no figuraban en las listas de contactos rastreados, mientras que en la provincia de Ituri solo se ha logrado localizar al 59% de los posibles infectados.
Desde la organización humanitaria insisten en que existe una necesidad urgente de mejorar la participación de las comunidades locales. Si la población no ocupa un lugar central en las estrategias de vigilancia, el rastreo de contactos seguirá fallando. A esto se le suma un grave problema logístico: el inicio de la temporada de lluvias en zonas remotas dificultará los desplazamientos, obstaculizando la entrega de suministros médicos vitales.
La respuesta operativa de MSF en el terreno
Frente a esta crisis humanitaria —que además agrava otras enfermedades preexistentes como la malaria, el sarampión y el cólera—, MSF ha desplegado un fuerte operativo en la zona:
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Más de 1.400 profesionales movilizados en el este de la RDC.
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Gestión de 7 centros de tratamiento de ébola y más de 15 unidades de aislamiento distribuidas en Ituri, Kivu Norte, Kivu Sur y Tshopo.
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Capacidad operativa total superior a las 480 camas.
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Desde el inicio del brote, ingresaron a más de 1.362 pacientes (incluyendo 554 casos confirmados) y lograron la recuperación de 282 supervivientes.
La organización concluyó remarcando que, aunque la asistencia se está ampliando, aún no llega con la rapidez suficiente para romper las cadenas de transmisión. «Cada día que se pierde permite que el virus vaya un paso por delante y que se pierdan más vidas innecesariamente», sentenció Boulle.




