Los líderes de China, Rusia e India participarán de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en un encuentro atravesado por la disputa geopolítica con Estados Unidos.

Los presidentes Xi Jinping y Vladimir Putin, junto al primer ministro de India, Narendra Modi, coincidirán esta semana en Biskek, capital de Kirguistán, durante la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS).

El encuentro busca profundizar los vínculos entre países de Asia y reforzar un espacio de cooperación que China y Rusia impulsan como una alternativa al peso de las instituciones y alianzas lideradas por Occidente.

Además de las actividades oficiales, la agenda contempla reuniones bilaterales. Putin tiene previsto mantener un encuentro con Xi Jinping y conversaciones con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.

Una cumbre marcada por la tensión con Occidente

La OCS nació en 2001 como un mecanismo de cooperación en materia de seguridad entre China, Rusia y países de Asia Central. Con el paso de los años amplió su composición y actualmente reúne a diez miembros, entre ellos India, Irán, Pakistán y Bielorrusia.

Para Moscú y Teherán, la reunión representa además una oportunidad para fortalecer relaciones con países no occidentales en medio de sus conflictos con Estados Unidos y sus aliados.

China y Rusia vienen promoviendo una mayor autonomía frente a organismos como el G7 y plantean la construcción de un orden internacional con mayor peso de las potencias emergentes.

India, entre China y Rusia

La participación de Narendra Modi adquiere una relevancia particular debido a las diferencias que India mantiene con China. Nueva Delhi, al mismo tiempo, conserva una relación estratégica con Moscú y utiliza la OCS para defender sus intereses en una región atravesada por la competencia entre las grandes potencias.

Por eso, el encuentro entre los tres líderes no necesariamente implica la conformación de una alianza política o militar unificada. Los países que integran la organización mantienen intereses propios y, en algunos casos, profundas diferencias entre sí.

La cumbre, sin embargo, vuelve a mostrar el creciente peso de Asia en el escenario internacional y el intento de China y Rusia de ampliar los espacios de cooperación por fuera del eje occidental.