Una decisión del Supremo Tribunal Federal y el respaldo mayoritario a la enseñanza política marcan un nuevo escenario para la derecha brasileña.

El bolsonarismo enfrenta un revés en una de sus principales disputas culturales en Brasil. El Supremo Tribunal Federal (STF) declaró inconstitucional el programa Escola sem Partido, una iniciativa vinculada al sector político de Jair Bolsonaro que buscaba limitar la discusión política dentro de las aulas.

La resolución judicial se suma a otro dato que muestra un cambio en la opinión pública. Según el relevamiento citado por Página/12, el 73% de los brasileños considera que las escuelas deben enseñar contenidos vinculados con la política.

El nuevo escenario también está atravesado por una modificación en los contenidos educativos. Desde julio, la educación política forma parte de los contenidos obligatorios en Brasil, en una señal contraria a la estrategia que durante los años del gobierno de Bolsonaro buscó restringir la presencia de debates políticos en las escuelas.

Un revés para la agenda de Bolsonaro

La discusión educativa forma parte de una disputa cultural más amplia que la derecha brasileña convirtió en una de sus principales banderas. El programa Escola sem Partido sostenía que los establecimientos educativos debían evitar lo que sus impulsores consideraban adoctrinamiento político.

La decisión del máximo tribunal brasileño representa, en ese sentido, un límite institucional para esa agenda y fortalece la idea de que la escuela también puede ser un espacio para la formación ciudadana y el conocimiento de la realidad política.

El escenario adquiere mayor relevancia en medio de la continuidad del proyecto político de la familia Bolsonaro. Flávio Bolsonaro, uno de los hijos del expresidente, continúa como una de las principales figuras de la ultraderecha brasileña y mantiene los lineamientos políticos de su padre.

La disputa por la educación, así, vuelve a ocupar un lugar central en la política brasileña y expone una transformación en la batalla cultural que el bolsonarismo convirtió en una de sus principales herramientas de construcción política.