Un nuevo estudio volvió a poner el foco sobre el estado del río Salí, que atraviesa el área metropolitana de Tucumán con niveles de contaminación preocupantes. Los análisis realizados sobre el cauce detectaron una presencia de materia fecal hasta 2.400 veces superior a los valores permitidos, una situación que representa un grave riesgo ambiental y sanitario.

La investigación de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (EEAOC) analizó muestras tomadas en distintos puntos del río. Los resultados muestran que la contaminación se intensifica cuando el Salí atraviesa las zonas urbanas del Gran Tucumán y disminuye progresivamente cuando se aleja de la ciudad.

El problema no se limita a la calidad ambiental. La exposición a aguas con este grado de degradación puede favorecer enfermedades gastrointestinales e infecciones, por lo que el estado del curso hídrico constituye una alerta directa para la salud pública.

Siete décadas de proyectos inconclusos y promesas postergadas

El deterioro del Salí tampoco es una situación reciente. Un informe técnico repasó distintos proyectos elaborados durante los últimos 70 años para recuperar el río y su relación con el área metropolitana, pero buena parte de esas iniciativas quedaron inconclusas o directamente fueron abandonadas.

Entre los antecedentes aparecen un plan regulador de 1956, un proyecto de parque costero en 1996, el Plan Estratégico Municipal 2016, diversos programas de mejoramiento barrial y, más recientemente, un plan director elaborado en 2021 para integrar progresivamente el río a la trama urbana.

Una deuda histórica sin respuestas integrales

El contraste entre la cantidad de proyectos anunciados y las obras efectivamente concretadas vuelve a dejar expuesta una deuda histórica con el ambiente tucumano.

El río Salí continúa atravesando Tucumán como un foco de contaminación crítica, mientras las soluciones de fondo y las políticas de saneamiento integral siguen pendientes.