Reconocida como poeta, traductora y autora de literatura infantil, Laura Wittner construyó una sólida trayectoria artística cimentada en la pasión por el lenguaje, la sensibilidad lírica y el humor. Su ingreso al universo de la traducción se produjo a través del sendero más complejo: la traslación de textos poéticos. Lo que comenzó como un pasatiempo exigente al interpretar los sonetos de William Shakespeare terminó revelándole una fascinación definitiva por los mecanismos y matices de las diferentes lenguas.
Con el tiempo, su firma legitimó las versiones en español de creadores de la talla de Katherine Mansfield, Leonard Cohen, Anne Tyler y Leanne Shapton (con su aclamada obra Bocetos de natación). En su propia producción lírica sobresalen poemarios como Lugares donde una no está y Traducción de la ruta.
De la revista mítica 18 Whiskys a la consagración en Nueva York
El vínculo de Wittner con la palabra escrita se forjó en su temprana infancia entre versos y narraciones breves. Aquellos ejercicios derivaron rápidamente en una práctica profesional: durante los años noventa formó parte de la emblemática revista literaria 18 Whiskys, donde tradujo material junto a su director, José Villa.
Hacia 1997 obtuvo una beca formativa en Nueva York para abocarse a la traducción integral de la obra del poeta inglés Charles Tomlinson. Para la autora, la labor trasciende el significado superficial y la métrica: exige captar la melodía interna, el tono exacto y la fibra emotiva original, concibiendo el oficio como un motor vital plasmado en su libro testimonial Se vive y se traduce.
La huella imborrable de María Elena Walsh en la literatura para las infancias
Criada en un hogar rodeado de bibliotecas donde descubrió el goce de la narración oral antes de aprender a leer, Wittner inició la escritura para infancias previo a la maternidad, enriqueciendo luego esa perspectiva con la crianza de sus propios hijos. En sus títulos infantiles, la musicalidad, los juegos fónicos y la rima ocupan un lugar primordial.
En esa búsqueda reconoce la influencia central de María Elena Walsh, a quien define como su mayor referente por haber incorporado en la tradición argentina la perfecta armonía entre el verso rimado y la picardía humorística.
Bajo esa impronta creativa nacieron títulos destacados como Dime cómo vuelas, Justo antes de dormir y Vecinos bichos, sumados a Los entusiasmos y Cual para tal, obras desarrolladas en colaboración con el ilustrador Juan Nadalini.




