En un sábado cargado de pasión en el Gigante de Arroyito, Ángel Di María volvió a brillar con la camiseta de Rosario Central y selló una victoria épica ante Newell’s. El Fideo, con un tiro libre magistral, desató la locura entre los hinchas canallas y dejó un recuerdo imborrable en su regreso al club de sus amores.

El golazo que definió todo

Cerca del final, a los 37 minutos del segundo tiempo, Di María tomó la pelota en un tiro libre clave. De zurda, la clavó por arriba de la barrera y dejó sin chances al arquero Espíndola, que voló pero no alcanzó. Ese 1-0 fue el único tanto del partido y convirtió el estadio en una fiesta total.

Emoción a flor de piel en la cancha

El campeón del mundo vivió el encuentro con el corazón en la mano: salió al campo de la mano de sus hijas y, tras el gol, no pudo contener las lágrimas mientras corría hacia el centro. A los 45′, cuando lo reemplazaron, el público lo ovacionó una vez más, reconociendo su entrega total.

La familia, testigo del delirio

En las tribunas, Jorgelina Cardoso y las nenas festejaron a lo grande, captadas por las cámaras en plena euforia. Fue un momento familiar perfecto que sumó aún más magia a este clásico rosarino, donde Di María demostró por qué es ídolo eterno.