Un homenaje cargado de memoria

El presidente Gabriel Boric encabezó ayer en Santiago el acto central por el 52° aniversario del golpe de Estado de 1973, donde rindió homenaje a Salvador Allende. En un discurso marcado por la memoria y la defensa de las instituciones, Boric definió al exmandatario como un “verdadero demócrata” y advirtió sobre los riesgos que enfrentan las democracias en la región.

El homenaje incluyó un minuto de silencio y la proyección de imágenes del bombardeo al Palacio de La Moneda, símbolo de la violencia con la que se instauró la dictadura de Augusto Pinochet.

Allende y la vigencia de la democracia

Boric destacó que la democracia “no puede darse por sentada, se construye día a día, se perfecciona y se profundiza”. En ese sentido, sostuvo que los verdaderos demócratas, como Allende, siempre buscan los caminos institucionales y pacíficos, porque “en democracia nunca se agotan las vías del diálogo”.

El mandatario chileno alertó además que cuando las instituciones dejan de responder a las mayorías, surgen voces que intentan debilitarlas desde posiciones de privilegio. “No hay que minimizar a quienes desprecian la democracia y sus instituciones”, afirmó.

Las huellas del golpe

El recuerdo del 11 de septiembre de 1973 sigue presente en la sociedad chilena. Según cifras oficiales, la dictadura dejó más de 40.000 víctimas, entre ejecutados, detenidos desaparecidos, prisioneros políticos y torturados. Aún hoy, más de mil cien familias continúan buscando a sus seres queridos.

Boric remarcó que ese legado obliga a mantener viva la memoria y a defender la democracia como un valor irrenunciable para las futuras generaciones.