Un revés cantado, pero que pegó más fuerte de lo esperado

El gobierno de Javier Milei sabía que la sesión en Diputados iba a ser complicada, con la oposición afilada y aliados cada vez más tibios. Lo que no calculaban era el golpe tan demoledor: los vetos a los fondos para la Emergencia Pediátrica y las universidades públicas fueron rechazados por una mayoría abrumadora, con 173 y 172 votos en contra respectivamente. En la Casa Rosada, el aire se puso pesado; esperaban salvar al menos uno, o que la diferencia fuera más chica. Pero nah, fue un baño de realidad total.

Facturas volando: Culpan a Menem y los gobernadores se alejan

Adentro del oficialismo, la bronca es a flor de piel. Por lo bajo, apuntan directo a Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, y su gente. «Les mandamos guita a los gobernadores y ¿para qué? Perdimos aliados clave», se queja un peso pesado violeta, mientras Santiago Caputo y los suyos se tiran indirectas a diestra y siniestra. El PRO, que debería ser un socio leal, salió con la cara larga: Cristian Ritondo cruzó duros a Silvia Lospennato, y hasta Gustavo Finocchiaro levantó la voz. La interna libertaria, que ya venía caliente post-elecciones en Buenos Aires, ahora es un quilombo mayúsculo.

Mercados en rojo y marchas que no paran: ¿Crisis a la vista?

El dólar saltó a 1485 pesos, el riesgo país trepó a 1226 puntos, y en Balcarce 50 juran que «está todo controlado». Pero la realidad duele: protestas masivas en la Capital y el interior, con rectores universitarios en el ojo del huracán por sus sueldos. Milei, fiel a su estilo, sigue con la agenda proselitista –mañana recibe candidatos en Olivos y Adorni da conferencia–, mientras retuitea halagos desde Paraguay. Los gobernadores, hartos, le dieron la espalda en la votación, y Kicillof aprovecha para reactivar su máquina peronista. ¿El gobierno resiste? Por ahora, solo el tiempo dirá, pero el humor está negro.