Un clásico de Los Redonditos con una mirada política vigente

Lanzado el 4 de octubre de 1986, Oktubre, el segundo disco de Los Redonditos de Ricota, sigue siendo un ícono del rock nacional a 39 años de su salida. Con el Indio Solari y Skay Beilinson al frente, el álbum mezcló una crítica social afilada con referencias a la Revolución Rusa de 1917 y el desastre nuclear de Chernobyl. Temas como Ji ji ji y Preso en mi ciudad lo convirtieron en un clásico, presentado en shows explosivos en el Palladium ante 1.200 personas. Hoy, en 2025, su legado sigue vivo en recitales tributos y en la memoria de los fans.

Skay Beilinson lo resumió en su momento: “Tuvimos una década para el primer disco, pero apenas un año para el segundo”. A diferencia de Gulp!, las canciones de Oktubre ya habían sido pulidas en vivo, dándoles una potencia única. La tapa, diseñada por Rocambole, capturó esa esencia rebelde y se convirtió en un símbolo que aún adorna remeras, banderas y tatuajes.

Ji ji ji: El himno que nació en un balcón

El tema más emblemático del disco, Ji ji ji, surgió de una zapada de Skay inspirada en Jimi Hendrix, con el Indio Solari sumando el icónico “No lo soñé”. En 2007, Solari explicó en Rolling Stone que la canción refleja la paranoia y la psicopatía de la cultura rock en sus distintas etapas. Originalmente, la letra mencionaba a “Olga Sudorova” y el “vodka de Chernobyl”, pero tras el accidente nuclear de 1986, se reemplazó por efectos sonoros con sirenas y gritos, evocando la tragedia.

El título Ji ji ji, con su risa ambigua, invita a la interpretación sin juzgar. Esa energía cruda, junto a la guitarra de Skay, hizo del tema un himno que sigue resonando en cada reunión ricotera.

Rocambole y el arte que trasciende generaciones

La tapa de Oktubre, creada por Ricardo “Rocambole” Cohen, es tan legendaria como el disco. Inspirada en las luchas revolucionarias, se volvió un ícono cultural. “Nunca pensé que mis dibujos terminarían en tatuajes o mochilas”, confesó Rocambole a Télam en 2016. Su trabajo no solo definió la estética de Los Redondos, sino que también dejó huella en artistas como Charly García.

Con músicos invitados como Daniel Melero en teclados y canciones como Música para pastillas y Ya nadie va a escuchar tu remera, Oktubre sigue siendo un pilar del rock argentino. A 39 años, su mensaje y su fuerza siguen inspirando a nuevas generaciones.