El diputado de LLA rompió el silencio en un video para explicar el pago que recibió de una empresa vinculada a Fred Machado. Asegura que fue por un contrato de consultoría legal y trazable.
Acorralado por las graves acusaciones públicas que lo vinculan con el empresario Federico «Fred» Machado, detenido e imputado por narcotráfico, el diputado y candidato de La Libertad Avanza, José Luis Espert, rompió su silencio con un video explicativo. En una exposición de más de siete minutos, el economista buscó dar «explicaciones de frente y con total sinceridad», admitió haber sido «ingenuo» pero negó de forma categórica cualquier conducta delictiva, detallando su versión sobre el origen de los 200.000 dólares que recibió.
Nada que esconder. No somos todos lo mismo. pic.twitter.com/zCF4vQW5iS
— José Luis Espert (@jlespert) October 3, 2025
Espert atribuyó el escándalo a una «campaña sucia» iniciada, según él, por el dirigente kirchnerista Juan Grabois, y aseguró que su único vínculo con Machado fue estrictamente profesional como consultor económico, una vez finalizada la campaña presidencial de 2019. «Nosotros somos distintos, no somos como ellos», afirmó, marcando una clara distancia con la política tradicional.
El origen del vínculo: un «empresario exitoso» y un contrato de consultoría
El legislador relató que conoció a Machado a través de un tercero, quien se lo presentó como «un empresario exitoso y admirador» de su proyecto liberal. Reconoció que en 2019, Machado le ofreció viajar en su avión privado para presentar un libro en Viena y que fue uno de los «tantos que ayudaron en la campaña» de ese año. Sin embargo, se esforzó por diferenciar ese apoyo inicial de la posterior transferencia de los 200.000 dólares.
Según su relato, el nexo crucial fue cuando Machado lo contactó con una empresa minera guatemalteca, Minas del Pueblo, que necesitaba sus servicios profesionales para reestructurar una deuda. «En enero de 2020, nuevamente ejerciendo mi profesión como consultor económico y habiendo finalmente firmado un contrato con aquella empresa, comencé a recabar información», explicó Espert. «A principio de febrero de ese año, reitero, terminada la elección y totalmente dedicado a mi actividad privada de consultor, recibí un adelanto en virtud de ese contrato».
La defensa de los USD 200.000: «Transparencia y trazabilidad»
Frente a la pregunta central, el candidato libertario fue enfático al señalar que la operación fue totalmente transparente y legal, detallando tres puntos clave:
-
Cuenta declarada: El dinero fue recibido en una cuenta a su nombre en Estados Unidos, debidamente declarada ante la AFIP en Argentina.
-
Transferencia bancaria: Puso como condición que el pago se hiciera mediante una transferencia bancaria desde otro banco en Estados Unidos para garantizar la trazabilidad. «Cuando uno recibe un pago en Estados Unidos, lo hace dentro de uno de los sistemas más controlados y estrictos del mundo», argumentó.
-
Pago de la empresa, no de Machado: Aclaró que «no se trató de un pago del señor Machado, sino de una empresa que solicitaba mis servicios profesionales».
El trabajo con la minera, según Espert, se frustró poco después por la irrupción de la pandemia de COVID-19, que impidió su viaje a Guatemala para continuar con la consultoría.
«Entré en pánico»: cuando se enteró de las actividades de Machado
El momento de mayor dramatismo en su relato llegó cuando confesó cuándo y cómo se enteró de las actividades ilícitas que se le atribuyen a Machado. Espert dijo que recién en abril de 2021 se enteró «por los medios» del pedido de captura internacional en su contra.
«Entré en pánico. Nunca imaginé que podía pasarme una cosa así en mi vida», admitió. «No tenía la menor idea y nunca la tuve de estas supuestas actividades ilícitas del señor Machado, que se hicieron públicas mucho después de concluir mi relación contractual», aseguró, para luego resumir su defensa en una frase contundente: «Puedo haber pecado de ingenuo, pero delincuente jamás».
Finalmente, volvió a apuntar contra Juan Grabois por «repetir» una «campaña sucia» de hace cuatro años y por «meterse con su familia» para justificar un supuesto crecimiento patrimonial, el cual, según Espert, se debe exclusivamente a la herencia de un campo de su padre, fallecido en 2018.




