La inflación volvió a ubicarse como uno de los principales problemas económicos del país. Octubre mostró un nuevo repunte, impulsado por los aumentos en alimentos, la volatilidad financiera y el efecto de la devaluación previa a las elecciones.
Los incrementos más marcados se registraron en productos esenciales como lácteos, carnes y aceites, donde los precios escalaron entre un 5 % y un 7 % mensual.
Aunque el traslado de la devaluación a los precios fue algo más lento de lo esperado, el motivo es claro: la fuerte caída del consumo está conteniendo los aumentos, pero a costa de un deterioro evidente en el poder adquisitivo de los hogares.

El consumo que no encuentra piso

Las ventas en supermercados y mayoristas siguen retrocediendo mes a mes, y cada vez más familias recurren al crédito para afrontar los gastos básicos. El uso de las tarjetas de crédito creció notablemente durante el último semestre, mientras que los pagos con débito o en efectivo se redujeron.

La pérdida de ingresos y la suba sostenida de los precios hicieron que gran parte de la población no logre cubrir la Canasta Básica Alimentaria. La asistencia estatal se volvió un factor clave para sostener el consumo mínimo en millones de hogares.

Mercado interno al límite

La actividad económica muestra un panorama preocupante: en septiembre volvió a caer y el tercer trimestre cerró en terreno negativo. Desde el inicio del actual gobierno, las ventas mayoristas acumulan una baja de más del 20 % y los supermercados retroceden casi un 10 %.

Esta combinación —alta inflación, consumo deprimido y actividad en baja— refleja un cuadro recesivo profundo que no da señales de revertirse en el corto plazo.

¿Qué se puede esperar?

Las perspectivas no son alentadoras. Los próximos meses estarán marcados por una demanda interna débil, incertidumbre macroeconómica y poca confianza en el rumbo económico.

El ajuste fiscal, la devaluación y la falta de medidas de estímulo al mercado interno dificultan la posibilidad de una recuperación rápida. En el día a día, los hogares sienten el impacto, el comercio acusa la baja y la economía en general continúa sin encontrar un punto de inflexión.