Una reunión con mensaje y sin foto
El encuentro entre Victoria Villarruel (vicepresidenta y futura jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado) y Patricia Bullrich (ministra de Seguridad y figura clave del espacio) dejó más silencios que declaraciones. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no hubo foto oficial del cónclave, lo que muchos interpretan como un símbolo de la tensión que atraviesa el vínculo interno.
En esa reunión, marcada por “reclamos velados” y “pases de factura”, la vicepresidenta recibió a Bullrich dentro del Senado nacional con temas sobre la mesa que van más allá de la agenda pública: el armado del bloque, el control institucional de la Cámara alta y la definición de quién tendrá la iniciativa política en el nuevo ciclo parlamentario.
¿Qué está en juego para los libertarios?
El trasfondo es ineludible: mientras Villarruel tiene la presidencia del Senado y aspira a conducir el bloque oficialista, Bullrich ya se perfila como la figura político-operativa que quiere manejar la coalición desde dentro. Esa coexistencia genera roces de poder, porque ambos sectores compiten por definir la estrategia y el perfil del bloque libertario.
El escenario se v}uelve aún más complejo porque, según fuentes cercanas, Bullrich planteó que necesita una participación activa de Villarruel para que la cámara “funcione” y “acompañe” la agenda legislativa oficial, más allá de las aspiraciones personales de la vicepresidenta.
En suma: más que una reunión, fue una jugada política donde se leyó cada gesto, cada silencio y la ausencia de registro fotográfico como señal de que la interna está más viva que nunca.




