La boda que estaba pactada para diciembre ahora está en suspenso total
José Alperovich y Marianela Mirra venían organizando todo con lujo de detalles: ceremonia religiosa en una iglesia céntrica de Tucumán, salón exclusivo para 150 invitados, souvenirs importados y hasta luna de miel en el Caribe. La fecha elegida era un sábado de diciembre, bien cerca de Navidad, para que fuera “un cierre de año inolvidable”. Pero el juicio oral por abuso sexual que arranca el 10 de febrero de 2026 les cayó como balde de agua fría y puso todo en pausa.
Dos opciones sobre la mesa y ninguna convence del todo
En el entorno de la pareja cuentan que hay dos planes:
- Casarse ya, pero en modo ultra bajo perfil: solo civil en el Registro, con los hijos y los padres como testigos, y chau fiesta. Sería antes de fin de año para no mezclar anillos con audiencias.
- Congelar todo hasta que salga la sentencia. Si sale absuelto, fiesta grande en 2026; si lo condenan, directamente cancelan.
Marianela, que hace unos meses volvió a usar “Marianela Mirra de Alperovich” en sus redes y hasta subió fotos de ambos en eventos sociales, sigue firme al lado del ex gobernador. Pero el estrés es evidente: proveedores que ya cobraron seña ahora reciben mensajes de “esperados de “esperamos confirmación”, la iglesia tiene la fecha reservada pero sin contrato firmado y varios invitados VIP ya preguntan si sacan pasaje o no.
El reloj corre y la presión sube
Amigos cercanos dicen que Marianela no quiere que su día más importante quede eclipsado por los titulares del juicio, y Alperovich prefiere no dar más munición a quienes lo critican. Así que, por ahora, el vestido sigue colgado, el salón en stand-by y la pregunta que todos se hacen en Tucumán es una sola: ¿habrá arroz o habrá postergación indefinida? La respuesta, recién después del verano.




