Patricia Bullrich, quien deja el Ministerio de Seguridad para asumir como senadora el 10 de diciembre, compartió detalles jugosos sobre el proyecto de reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei. En una charla con El Observador, la exministra destacó que se trata de una ley equilibrada y moderna, lejos de las viejas ideas de flexibilización. «Estamos re contentos con lo que logramos», soltó, y enfatizó que busca dar certezas tanto a trabajadores como a empresarios en un mercado laboral que viene patinando hace años.
Los ejes centrales del proyecto
El borrador, al que accedió LA NACION, incluye varios puntos clave para actualizar el sistema:
- Flexibilización moderada: Cambios en condiciones y modalidades de trabajo, con opción a contratos part-time.
- Salarios creativos: Posibilidad de pagar en pesos, dólares u otras monedas, o incluso con alimentos y especias. También se puede atar al rendimiento productivo.
- Banco de horas y fondo de cese: Un sistema para acumular horas extras y un fondo que reemplace la indemnización por despido, pero solo si hay acuerdo entre las partes.
- Ayuda para informales: Moratoria para regularizar situaciones de informalidad, más un nuevo Instituto de Fondo Laboral para cubrir contingencias como juicios.
Bullrich insistió en que no es una vuelta a proyectos extremos: «Es ecuánime y moderada».
El recorrido en el Congreso
Con las sesiones extraordinarias convocadas por Milei del 10 al 31 de diciembre, el Gobierno apunta a tratar esta reforma junto a la tributaria, el Presupuesto 2026 y actualizaciones al Código Penal. Bullrich cree que podrían lograr media sanción en un año: «Es clara y discute temas conocidos hace rato. Vamos adelante ni bien tengamos los votos». Están dialogando fuerte con radicales, PRO y senadores independientes, pero criticó al kirchnerismo: «Te dicen no sin leer nada, cero diálogo».
El roce con Villarruel
En la jura de senadores la semana pasada, Bullrich tuvo un cruce con la vicepresidenta Victoria Villarruel por desigualdades en las reglas de ingreso: kirchneristas entraron con hasta 20 acompañantes, mientras oficialistas solo tres. «Fui a quejarme para que sea parejo para todos. No busco pelear, quiero sacar leyes con efectividad real», aclaró Bullrich, bajando el tono.
Balance positivo en Seguridad
Cerrando su gestión de casi dos años, Bullrich celebró los avances: bajaron homicidios, robos y el crimen organizado, con mejoras notables en Rosario. «La gente me pedía que me quede, pero los números hablan solos: resolvimos lo que parecía imposible».




