Hay una nueva radiografía sobre la fauna nacional y el diagnóstico exige atención urgente. La Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem) presentó la actualización de la lista roja de mamíferos de Argentina, un trabajo exhaustivo que involucró a más de 450 científicos y técnicos. El resultado es contundente: muchas especies que solo habitan en nuestro suelo enfrentan un riesgo elevado de desaparición, lo que implicaría su extinción a nivel global.

El estudio, que actualiza los datos de 2019, evaluó a 417 especies nativas. Según Javier Pereira, investigador del Conicet y coordinador del trabajo, la mayor precisión en los datos permitió identificar amenazas que antes pasaban desapercibidas. «Muchos animales que ingresan a categorías de amenaza son poco visibles, pero enfrentan riesgos elevados», advirtió.

Nuevas especies en la lista roja

La lupa se posó sobre animales que quizás no tienen la «prensa» del yaguareté, pero cuya situación es crítica. Entre los que empeoraron su clasificación se destacan los felinos silvestres pequeños:

  • Gato huiña: Habitante de los bosques patagónicos.
  • Gato tirica: Nativo de las Yungas.
  • Gato del pajonal: Cuyas variedades ahora se consideran especies distintas y más vulnerables.

También ingresaron a la zona de riesgo el chinchillón anaranjado de la Patagonia, el falso vampiro orejón del norte y los tuco-tucos. La mayoría de estos animales son endémicos: solo existen en Argentina.

Las causas y las zonas más complicadas

El informe detalla los factores determinantes que empujan a la fauna hacia la extinción. La pérdida de hábitat por el avance de la frontera agropecuaria, la urbanización, los incendios y la degradación de los suelos son las causas principales por las que estas especies se ven amenazadas.

El mapa del riesgo muestra cuatro regiones donde se concentra la urgencia de conservación:

  1. El Gran Chaco.
  2. El Bosque Atlántico (Selva Misionera).
  3. Los pastizales pampeanos.
  4. El centro-oeste de la Patagonia.

Además, por primera vez se aplicó un protocolo internacional para medir el daño de las especies exóticas invasoras sobre la fauna nativa.

Mejores datos para la gestión

No todo es negativo en el reporte. Algunos animales mejoraron su categoría, pasando de «Vulnerable» a «Casi amenazado». Es el caso del ciervo de los pantanos, el oso melero y el hurón mayor.

Sin embargo, los expertos aclaran que esto no siempre significa que haya más ejemplares, sino que ahora hay información más precisa para evaluarlos. «Si una especie que no estaba amenazada ahora lo está, eso permite priorizar su gestión y tomar decisiones mejor informadas», concluyó Pereira.