Juicio por Paulina Lebbos: 18 años después, el remisero repite su versión y la impunidad sigue intacta

El juicio por el femicidio de Paulina Lebbos acumula más de 18 años sin respuestas claras. Este martes declaró el remisero que la trasladó la noche del 26 de marzo de 2006, y su relato se mantuvo prácticamente idéntico al que dio en 2008, sin agregar ni quitar detalles clave.

La declaración que no cambió en casi dos décadas

El testigo, chofer de la cooperativa 24 horas, sostuvo que Paulina subió sola en Laprida y Crisóstomo Álvarez rumbo a Yerba Buena, pero en el camino cambió de destino y pidió volver al centro. Según él, el viaje fue corto, sin paradas extrañas ni nada sospechoso; la dejó exactamente donde la había recogido. “Pasó el tiempo y sigo diciendo lo mismo”, enfatizó ante los jueces. Ante los cruces de la fiscalía y la querella, insistió en que Paulina estaba tranquila, no parecía nerviosa ni acompañada, y que el recorrido fue el que “debió haber hecho” según sus indicaciones. No identificó a ninguno de los imputados como posible acompañante esa noche.

El testimonio refuerza la idea de que Paulina regresó voluntariamente al centro, pero deja un vacío enorme sobre qué pasó después. Las versiones cruzadas y las contradicciones pendientes siguen alimentando la sensación de que la verdad está lejos, mientras la impunidad se mantiene vigente en uno de los casos más emblemáticos y dolorosos de Tucumán. El juicio avanza a paso lento, con la expectativa puesta en las próximas declaraciones que, quizás, logren romper el silencio que dura casi dos décadas.