En medio de un fuerte hermetismo, Nahir Galarza volvió a salir de prisión, aunque no por un avance judicial sino por un permiso excepcional.

La joven, condenada a perpetua por el crimen de Fernando Pastorizzo, fue autorizada a dejar la Unidad Penal Nº 6 de Paraná para visitar a su abuela, quien atraviesa una enfermedad terminal. La Justicia habilitó el traslado de manera excepcional y por única vez, bajo estrictas condiciones de seguridad. El motivo: permitirle despedirse de su familiar en un contexto crítico.

El operativo incluyó custodia permanente desde Paraná hasta Gualeguaychú, con agentes penitenciarios que supervisaron cada instancia del traslado.

El procedimiento se manejó con máxima discreción debido a la exposición mediática del caso. Durante la visita, Galarza estuvo acompañada en todo momento por personal de seguridad, incluso dentro del domicilio.

Además, se limitaron los contactos: el encuentro se realizó sin presencia de terceros para garantizar el control del operativo.

La salida duró cerca de una hora y se desarrolló sin incidentes. Luego, la joven fue trasladada nuevamente al penal donde cumple su condena. Desde el Servicio Penitenciario destacaron que Galarza mostró mejoras en su conducta en los últimos años. Actualmente participa en talleres y actividades formativas dentro de la unidad.

A casi una década del crimen que conmocionó al país, su situación judicial sigue sin cambios, pero episodios como este vuelven a poner su nombre en el centro de la escena.