El Gobierno declaró persona no grata al representante iraní en Buenos Aires y le dio 48 horas para salir del país. Se espera una respuesta similar de Teherán.

Escalada diplomática: expulsión y posible respuesta en espejo

El Gobierno argentino declaró persona no grata al encargado de Negocios de Irán en Buenos Aires, Mohsen Soltani Tehrani, y le dio 48 horas para abandonar el país. La medida profundiza el deterioro de la relación bilateral y anticipa una posible represalia por parte de Teherán, que podría expulsar al representante argentino.

Desde la Casa Rosada justificaron la decisión al considerar “inaceptable” un comunicado iraní que calificaron como una injerencia en asuntos internos. El conflicto eleva la tensión y deja abierta la puerta a una ruptura formal de relaciones diplomáticas.

Alineamiento internacional y gesto político

La decisión se enmarca en la política exterior del gobierno de Javier Milei, alineada con Estados Unidos e Israel. Días antes, Argentina había declarado a la Guardia Revolucionaria iraní como organización terrorista, en un gesto de fuerte impacto político aunque limitado en términos prácticos.

La medida fue respaldada por autoridades israelíes y generó una dura reacción de Irán, que cuestionó públicamente al Presidente argentino.

Un vínculo histórico atravesado por los atentados

Las relaciones entre ambos países permanecen debilitadas desde los atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA en los años 90. Desde entonces, el vínculo se mantiene a nivel de encargados de Negocios y marcado por acusaciones judiciales que Irán rechaza de forma sistemática.

En paralelo, la causa AMIA sigue avanzando en la Justicia argentina y podría derivar en un juicio en ausencia en los próximos años, aunque no está exenta de controversias entre familiares de las víctimas.

En este contexto, la actual crisis responde más a un escenario geopolítico que a la evolución de la causa judicial. La posibilidad de una ruptura diplomática total aparece cada vez más cercana.