La ONU encendió las alarmas tras confirmar el hallazgo de tres fosas comunes en el noreste de Siria. El descubrimiento se dio en la región de Al-Hassakeh, una zona clave durante la guerra que estuvo bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias.
Según el organismo, las fosas serían recientes —de apenas dos o tres meses— y una de ellas se encuentra dentro de un ex centro de detención, lo que genera fuertes sospechas sobre posibles ejecuciones o muertes bajo custodia.
El portavoz de derechos humanos, Thameen Al-Kheetan, explicó que el equipo pudo ver los sitios, pero no analizarlos en profundidad por falta de recursos forenses. Aun así, los testimonios recogidos hablan de un escenario preocupante: desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y asesinatos.
Además, la ONU expresó inquietud por el traslado de unos 7.000 detenidos desde Siria hacia Irak a comienzos de 2026. Muchos de ellos, advierten, podrían estar incomunicados y sin acceso a defensa legal.
Desde el organismo insisten en la necesidad urgente de preservar las pruebas y avanzar con investigaciones independientes. “Las víctimas merecen justicia”, remarcaron, en medio de un conflicto donde las violaciones a los derechos humanos siguen siendo una deuda abierta.




