El transporte público atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. En distintas provincias argentinas ya comenzaron a aplicarse aumentos de tarifas, recortes de servicios y pagos salariales en cuotas.

Empresarios y trabajadores advierten que la combinación de menos pasajeros, mayores costos operativos y la eliminación de subsidios nacionales aceleró la crisis del sistema en gran parte del país.

El impacto ya se siente en provincias del norte argentino, la Patagonia y también en el
AMBA. En Santiago del Estero, el boleto urbano aumentará un 22%, mientras que en Bahía Blanca se aprobó un esquema de subas escalonadas que podría alcanzar el 30%.

Situaciones similares se registran en Esquel y Jujuy, donde además comenzaron las advertencias por posibles despidos y reducción de frecuencias.

En Tucumán, el escenario también genera preocupación. Mientras se analiza una nueva suba del boleto en la capital, desde la UTA confirmaron que los choferes comenzarán a cobrar sus salarios en cuotas debido a la situación financiera que atraviesan las empresas.

El dirigente sindical César González explicó que los ingresos del sector quedaron muy por detrás de los costos reales y que muchas compañías ya no logran sostener el funcionamiento normal del servicio.

La crisis también quedó reflejada en un informe de la Aaeta, que mostró una fuerte caída en la cantidad de pasajeros y una reducción de colectivos en circulación durante el último año.

En el interior del país, empresarios y trabajadores coinciden en señalar que la eliminación de subsidios impulsada por el gobierno de Javier Milei profundizó el deterioro del sistema y aceleró una crisis que ya impacta tanto en usuarios como en miles de trabajadores del sector.