Un cielo apocalíptico: la furia del ciclón Narelle en Australia Occidental

Australia volvió a ser el escenario de un fenómeno meteorológico que dejó a los vecinos y a los usuarios de internet totalmente desconcertados. Horas antes de que el ciclón Narelle tocara tierra en la costa occidental del país, el cielo perdió su color habitual y se tiñó de un rojo carmesí tan intenso que fue descrito por los locales como una escena sacada del fin del mundo.

No hubo filtros de redes sociales ni trucos de edición. En localidades como Denham, en la zona de Shark Bay, la bruma rojiza era tan espesa que a los habitantes les costaba distinguir el color de sus propias prendas o de las casas a pocos metros de distancia.

La ciencia detrás del firmamento rojo

Para entender este impacto visual hay que mirar hacia el suelo. Según los informes de especialistas locales, este suceso fue provocado por la inmensa cantidad de tierra rica en hierro que la tormenta arrastró desde el árido y polvoriento interior del territorio australiano.

Los vientos huracanados levantaron estas partículas ferrosas y las mantuvieron suspendidas en la atmósfera. Al combinarse con la luz solar, generaron ese efecto visual marciano que cubrió varias zonas con una bruma de color naranja fuerte y rojo.

Un sistema de tormentas que hizo historia

El paso de Narelle no solo dejó daños materiales y postales impactantes, sino que también rompió una marca que llevaba más de dos décadas vigente. Se convirtió en el primer sistema de tormentas en más de 20 años en lograr impactar en tres estados y territorios distintos de la nación oceánica.

Los últimos antecedentes de este tipo:

  • Ciclón Steve: Año 2000

  • Ciclón Ingrid: Año 2005

  • Ciclón Narelle: Año 2026

El comportamiento errático del ciclón

Milton Speer, investigador de la Universidad Tecnológica de Sídney y ex meteorólogo oficial, explicó que históricamente este tipo de sistemas son poco frecuentes y tienen un comportamiento muy particular.

En lugar de ser arrastradas por los clásicos vientos tropicales del este, estas tormentas terminan siendo capturadas por los vientos del oeste de latitudes medias. Este fenómeno provoca que tarden un tiempo en cambiar su trayectoria hacia el sur, pero una vez que logran encauzarse, se mueven a una velocidad mucho mayor, barriendo enormes porciones de territorio en su recorrido circular.