Golpean brutalmente al árbitro alemán Pascal Kaiser en su casa

Del sueño a la pesadilla en apenas diez días. La historia que conmovió al mundo del fútbol tuvo un giro dramático y violento este lunes. El árbitro alemán Pascal Kaiser, quien se había hecho viral por pedirle matrimonio a su novio en la previa de un partido de la Bundesliga, fue víctima de una golpiza en su propio domicilio.

El ataque ocurrió luego de que se filtrara su dirección en redes sociales y tras recibir múltiples amenazas de muerte.

Según denunció la víctima, tres hombres irrumpieron en el jardín de su casa y lo golpearon con saña en el rostro, desfigurándolo. El hecho es investigado como un crimen de odio homófobo.

La agresión a Pascal Kaiser y la inacción policial

El detalle más indignante del caso radica en la respuesta previa de las autoridades. Kaiser, de 27 años, había llamado a la policía local al notar movimientos sospechosos y recibir amenazas concretas. Sin embargo, los oficiales le respondieron que no existía un «peligro inmediato» para su integridad física.

Apenas veinte minutos después de esa comunicación, se consumó la agresión a Pascal Kaiser. Los atacantes lo emboscaron cuando salió al jardín. Tras la golpiza, el árbitro debió recibir atención médica de urgencia y actualmente se encuentra en un refugio bajo protección policial, ya que su vivienda dejó de ser un lugar seguro.

Un gesto de amor que destapó el odio

El calvario comenzó tras el viernes 30 de enero. Ese día, en el Rhein Energie Stadion de Colonia y en el marco del «Diversity Matchday», Kaiser se arrodilló en el campo de juego para proponerle casamiento a su pareja, Moritz. El «sí» fue ovacionado por todo el estadio y el video dio la vuelta al mundo como un símbolo de tolerancia.

«No quiero esconderme, quiero ser visible. Un hombre, como hombre, en el fútbol», había declarado emocionado tras el beso que selló el compromiso.

La agresión a Pascal Kaiser ha despertado una ola de repudio en Alemania, poniendo en evidencia que, pese a los discursos de inclusión, la homofobia sigue siendo un peligro latente y violento en el entorno del fútbol.