Un pueblo rodeado por las llamas

La localidad de Cholila, en la cordillera de Chubut, atraviesa horas dramáticas. Dos focos de incendio, uno proveniente del Parque Nacional Los Alerces y otro desde la zona de Puerto Patriada, avanzaron durante días por cerros, cañadones y laderas hasta dejar al pueblo prácticamente encerrado por el fuego.

El incendio ya impactó en campos y viviendas rurales, obligando a productores y familias a defender sus propiedades junto a brigadistas y bomberos.

“Es impredecible, vuelve sobre zonas ya quemadas”

Juan Carlos Santesteban, poblador rural entre los lagos Cholila y Rivadavia, describió la situación con angustia:

“Parece que le echaran combustible. Avanza, retrocede, se reactiva. No hay forma de frenarlo sin varios días de lluvia”.

Los dos focos originales ya arrasaron más de 30.000 hectáreas en la región andina de Chubut, con un comportamiento errático que incluso sorprende a especialistas.

Evacuaciones, miedo y solidaridad entre vecinos

En Villa Lago Rivadavia, unas 300 personas debieron evacuar. Alejandro Kitainik, vecino de la zona desde hace 25 años, contó que nunca vivió algo semejante:

“Es miedo, bronca, angustia. No saber cómo sigue. La unión entre vecinos es lo único que sostiene”.

Muchos habitantes cuestionan además la escasa información oficial clara y a tiempo, lo que profundiza la sensación de incertidumbre.

Refuerzos de todo el país y hasta de Chile

La emergencia movilizó un operativo de gran escala:

  • Entre 500 y 600 brigadistas trabajando por tierra.
  • Hasta 15 medios aéreos (aviones hidrantes y helicópteros).
  • Refuerzos enviados desde provincias como Río Negro, Córdoba, Buenos Aires, Neuquén, Santa Cruz y San Luis.
  • Apoyo solidario desde Chile, pese a que ese país también sufre incendios devastadores.

Clima adverso y daños crecientes

Las altas temperaturas, la baja humedad y el viento complican cada jornada. Ya se registraron:

  • Puestos rurales destruidos
  • Equipamiento productivo perdido
  • Animales evacuados
  • Corte de la Ruta 71 en el cruce con la 40

Aunque lograron proteger la mayoría de las viviendas, la amenaza sigue activa y todo depende de un cambio climático que, por ahora, no llega.