La situación de Agostina Páez dio un giro inesperado. Aunque la Justicia brasileña habilitó su regreso al país, la joven deberá esperar al menos dos semanas más antes de volver a la Argentina.

El cambio se produjo luego de que la fiscalía modificara su postura y pidiera que las medidas cautelares se mantengan hasta que el acuerdo judicial quede completamente cerrado. Uno de los puntos que trabó la salida fue la filtración del monto de la compensación económica. Según trascendió, Páez debería pagar cerca de 50 mil dólares a cada una de las personas afectadas por los gestos racistas.

A partir de eso, el Ministerio Público solicitó que continúe en Brasil hasta que todos los detalles estén definidos.

Tras la audiencia en Río de Janeiro, la abogada expresó alivio por la resolución, aunque admitió que todavía no puede estar tranquila.

“Fue la peor experiencia de mi vida”, aseguró, y reiteró sus disculpas. También planteó que, aunque le gusta Brasil, hoy siente miedo tras lo ocurrido.

Si bien el tribunal autorizó su regreso y le impuso tareas comunitarias, aún resta que se definan cuestiones clave, como el cierre formal del acuerdo y el retiro de la tobillera electrónica.Mientras tanto, su prioridad sigue siendo volver a Santiago del Estero y reencontrarse con su entorno.

A diferencia de Argentina, el sistema brasileño concentra gran parte del proceso en una sola audiencia. En esa instancia, el juez puede resolver de inmediato o avanzar hacia nuevas etapas.En este caso, si bien hubo definiciones importantes, el expediente todavía no está completamente cerrado.