La Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei en una sesión atravesada por cruces, acusaciones y un clima de alta conflictividad política.
Con 135 votos afirmativos y 115 negativos, el oficialismo consiguió una nueva victoria legislativa mientras en las calles se desarrollaban protestas sindicales y un paro convocado por la CGT. El proyecto, que ya había tenido tratamiento en el Senado, deberá regresar ahora a la Cámara alta tras una modificación sustancial en su articulado.
La votación dejó al descubierto no solo la distancia entre oficialismo y oposición, sino también un reordenamiento interno en el peronismo y en los espacios provinciales, donde algunos gobernadores jugaron un rol determinante para garantizar el avance de la ley.
El quórum y el peso de las provincias
El momento decisivo de la jornada no fue la votación final, sino el inicio de la sesión. El oficialismo logró reunir los 129 diputados necesarios gracias al respaldo de legisladores alineados con mandatarios de Salta, Catamarca, Misiones y Tucumán. Sin ese acompañamiento, el debate no hubiera comenzado.
En ese esquema, la delegación tucumana tuvo un protagonismo central. Seis de los nueve diputados por la provincia votaron a favor del proyecto. El bloque Independencia, que responde al gobernador Osvaldo Jaldo, no solo aportó dos votos afirmativos sino que garantizó presencia en el recinto desde el inicio, permitiendo alcanzar el quórum por un margen mínimo. Javier Noguera facilitó la apertura de la sesión al dar quórum, aunque luego se ausentó al momento de la votación en general, en un gesto que reflejó la tensión interna dentro del peronismo local.
A esos apoyos se sumaron los tres legisladores tucumanos de La Libertad Avanza y el radical Mariano Campero. En contraste, Pablo Yedlin y Carlos Cisneros, de Unión por la Patria, rechazaron la reforma y cuestionaron el impacto del proyecto sobre derechos laborales consolidados.

La decisión de Jaldo profundizó la fractura dentro del peronismo nacional y generó cuestionamientos de dirigentes como Máximo Kirchner, que apuntaron contra los gobernadores que facilitaron el tratamiento del proyecto.
Concesiones de último momento y regreso al Senado
En el tramo final, el oficialismo aceptó eliminar el artículo que modificaba el régimen de licencias médicas y habilitaba reducciones salariales durante períodos de enfermedad.
La modificación obliga a que el texto vuelva al Senado, que deberá ratificar la versión corregida o insistir con el proyecto original. Más allá del trámite legislativo que resta, la sesión dejó una señal política clara: el Gobierno logró avanzar, pero apoyado en un entramado de acuerdos con gobernadores que redefinen el mapa de alianzas en el Congreso.




