Un organismo global con impronta trumpista y guiños a la ONU

En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, formalizó la creación de su denominado “Consejo de la Paz”, un nuevo organismo internacional que, según explicó, nació para supervisar su plan de pacificación en Gaza pero que ahora apunta a intervenir en otros conflictos globales. En un gesto que no pasó desapercibido, Trump se autoproclamó presidente de la flamante junta y afirmó que trabajará en coordinación con las Naciones Unidas, lo que despertó comparaciones con una suerte de “ONU paralela” de sello trumpista.

La presentación incluyó la firma del acta constitutiva por parte de líderes y cancilleres de 19 países, en un acto cuidadosamente escenificado. En la primera fila se ubicaron figuras clave del entramado político y diplomático estadounidense, como el ex primer ministro británico Tony Blair, el secretario de Estado Marco Rubio, el emisario de la Casa Blanca Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump. La portavoz presidencial Karoline Leavitt fue la encargada de oficializar el nacimiento del organismo: “La carta está ahora en vigor y el Consejo de la Paz es ya una organización internacional oficial”, afirmó.

El nuevo Consejo prevé una membresía permanente con un costo de 1.000 millones de dólares, y Trump adelantó que invitará a sumarse a líderes de peso en la geopolítica global, entre ellos Vladimir Putin, Benjamin Netanyahu, Volodímir Zelenski y el papa León XIV.

Milei en Davos: firma temprana, afinidad ideológica y respaldo explícito

Entre los primeros mandatarios en adherir al Consejo de la Paz estuvo el presidente argentino Javier Milei, quien compartió escenario con Trump junto al paraguayo Santiago Peña y el primer ministro húngaro Viktor Orbán. La presencia de Milei y su rápida firma no sorprendieron: el vínculo político e ideológico con el mandatario estadounidense viene siendo exhibido de manera explícita en cada foro internacional, y Davos volvió a funcionar como una vidriera de esa sintonía.

La participación de Milei en la ceremonia se dio en continuidad con su paso previo por el Foro Económico Mundial, donde había pronunciado un discurso enfocado en la defensa del capitalismo de libre empresa y en su crítica al rol del Estado, una intervención que ya había marcado su alineamiento con los sectores más duros del liberalismo económico global.

Gaza, Irán, Venezuela y la OTAN: los ejes de un discurso cargado de definiciones

Al tomar la palabra, Trump sostuvo que “el mundo está más pacífico que hace un año” y aseguró que la guerra en Gaza “está llegando a su fin”. En ese marco, lanzó una advertencia directa al movimiento palestino Hamas, al que instó a deponer las armas bajo la amenaza de una ofensiva total. También volvió a generar polémica al afirmar que Nicolás Maduro fue capturado en Caracas en un operativo estadounidense, al que calificó como “asombroso”, y aseguró que mantiene una “gran relación” con el entorno de Delcy Rodríguez.

En política internacional, el mandatario se refirió además a Irán, recordó los bombardeos estadounidenses a tres instalaciones nucleares iraníes realizados el 22 de junio y justificó la acción como una medida para impedir que Teherán acceda a armamento nuclear. “No podemos dejar que eso ocurra”, afirmó, aunque dejó abierta la posibilidad de un canal diplomático: “Irán quiere hablar y hablaremos”.

Sobre el final, Trump también apuntó contra España, a la que acusó de ser “un aprovechado” dentro de la OTAN por no comprometerse a elevar su gasto en defensa al 5 % del PBI. “Tengo compromisos de prácticamente todos los aliados, salvo de España. No sé qué pasa con España”, lanzó, sumando tensión a un discurso que combinó gestos de liderazgo global, amenazas y definiciones de alto impacto político.