El presidente Gustavo Petro volvió a elevar la tensión política en Colombia al denunciar una supuesta injerencia de Estados Unidos en el proceso electoral, tras el respaldo expresado por Donald Trump al candidato de derecha Abelardo de la Espriella.
Según Petro, las declaraciones del mandatario estadounidense constituyen una intervención indebida en asuntos internos colombianos y representan un intento de influir en la voluntad popular de cara a las elecciones.
La controversia se desató luego de que Trump manifestara públicamente su simpatía por la candidatura de De la Espriella, una figura identificada con posiciones conservadoras y críticas del actual gobierno colombiano.
Desde el oficialismo sostienen que este tipo de apoyos internacionales pueden afectar el normal desarrollo de la campaña y profundizar la polarización política. Además, remarcan que las decisiones sobre el futuro del país deben quedar exclusivamente en manos de los ciudadanos colombianos.
Por su parte, sectores opositores minimizaron las acusaciones y señalaron que las expresiones de respaldo forman parte del debate político internacional y no constituyen una intervención directa en el proceso electoral.
El episodio ocurre en un contexto de alta tensión política, donde Petro ya había advertido sobre posibles irregularidades electorales y cuestionado distintos aspectos del proceso previo a los comicios.
Analistas consideran que la disputa refleja una dimensión cada vez más frecuente en la política latinoamericana: la influencia de liderazgos internacionales sobre campañas nacionales y la creciente conexión entre las derechas del continente.
La figura de Trump, en particular, se convirtió en un referente para distintos espacios conservadores de la región, que buscan capitalizar discursos centrados en seguridad, orden y críticas a los gobiernos progresistas.
Mientras la campaña entra en su tramo decisivo, las declaraciones cruzadas agregan un nuevo foco de conflicto a una elección que ya se encuentra marcada por la polarización y la incertidumbre.
Con el calendario electoral avanzando, Colombia enfrenta una disputa que trasciende las fronteras nacionales y vuelve a poner en debate el papel de los actores internacionales en la política regional.




