Estados Unidos e Irán avanzaron hacia el fin de la guerra iniciada en febrero con un memorándum de entendimiento que será firmado este viernes en Suiza. Sin embargo, el acuerdo dejó en evidencia que Donald Trump no logró varios de los objetivos que había planteado al comienzo del conflicto.

Entre los puntos más destacados, el pacto establece el cese inmediato de las operaciones militares y la reapertura gradual del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo. A cambio, Washington comenzará a levantar sanciones económicas y reducirá su presencia militar en la región.

Uno de los aspectos más relevantes es que el programa nuclear iraní no será desmantelado por ahora. Las negociaciones sobre esa cuestión quedaron postergadas para una segunda etapa, con un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo.

Especialistas en relaciones internacionales sostienen que Teherán logró conservar posiciones clave, ya que tampoco hubo avances sobre su programa de misiles ni sobre sus vínculos con aliados regionales como Hezbolá.

Además, el acuerdo contempla el levantamiento de sanciones económicas, la liberación de fondos iraníes congelados y un plan de inversiones por unos 300.000 millones de dólares destinado a la reconstrucción del país, una medida que genera resistencia dentro del Partido Republicano.

El diario estadounidense The New York Times consideró que el resultado del conflicto representa una derrota política para Trump, ya que Irán mantiene su estructura de poder y el entendimiento alcanzado se asemeja al acuerdo nuclear firmado durante la presidencia de Barack Obama en 2015, al que el actual mandatario había criticado duramente.

Mientras tanto, el futuro de la paz en Medio Oriente dependerá de las negociaciones que se desarrollen en las próximas semanas y de la capacidad de ambas potencias para contener a sus aliados en la región.