En medio de fuertes cuestionamientos y para frenar un frente de conflicto político, Manuel Adorni presentó su renuncia al directorio de YPF. El funcionario venía desempeñando ese rol en la petrolera estatal en paralelo con sus tareas diarias en la Casa Rosada, una doble función que despertó duras críticas en las últimas semanas.

La salida del portavoz oficial se formalizó este miércoles. Según explicaron desde el entorno del Gobierno nacional, la decisión busca despejar cualquier tipo de controversia o «interpretación errónea» sobre la acumulación de cargos. De esta manera, el funcionario dará un paso al costado en la empresa energética pero seguirá firme en su rol como vocero del presidente Javier Milei.

La lupa sobre las designaciones oficiales

El nombramiento de Adorni en la principal empresa de energía del país había puesto en alerta a la oposición y a distintos sectores políticos, que cuestionaban la conveniencia de que el encargado de la comunicación oficial integrara también la cúpula de YPF. Aunque desde el Ejecutivo defendieron la legalidad de la designación asegurando que no había incompatibilidad técnica, la presión política terminó acelerando la salida.

La renuncia se da, además, en un momento de altísima exposición para el vocero, quien en el último tiempo quedó salpicado por diversos cruces mediáticos y denuncias vinculadas a su gestión en los pasillos oficiales.

Cerrar filas en el Gabinete

Con este movimiento, el oficialismo intenta dejar atrás una discusión que venía desgastando la imagen de uno de sus hombres más visibles. La salida de Adorni del directorio busca ordenar el reparto de responsabilidades internas y calmar las aguas en torno a los criterios utilizados para ocupar los sillones clave de las empresas con participación estatal.