La llegada del papa León XIV a la Argentina en noviembre ya genera expectativas dentro y fuera de la Iglesia. Mientras la Casa Rosada busca mantener el foco en el carácter institucional y religioso de la visita, algunos sectores del Gobierno observan con preocupación el posible impacto político de un viaje que tendrá una fuerte presencia pública y multitudinaria.

El pontífice estará en el país entre el 8 y el 11 de noviembre, en el marco de una gira por Sudamérica que también incluye Uruguay y Perú. Su recorrido argentino contempla actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, aunque parte de la agenda todavía se encuentra en proceso de definición.

El principal punto de tensión aparece en el terreno del discurso. León XIV se presenta como continuador de buena parte del legado de Francisco y su primera encíclica, Magnifica Humanitas, reivindica principios de la doctrina social de la Iglesia como la dignidad humana, el bien común, la solidaridad y la justicia social.

Ese planteo puede entrar en tensión con el discurso económico de Javier Milei, quien en reiteradas oportunidades cuestionó el concepto de justicia social y defendió una visión de fuerte reducción del rol del Estado.

La Iglesia apuesta por una visita abierta y multitudinaria

Uno de los aspectos que más atención genera es la modalidad de los actos. La Iglesia busca una visita abierta y cercana a la población, con grandes concentraciones de fieles, mientras desde el Gobierno se analizan las cuestiones vinculadas con la seguridad, la logística y el impacto político de esas movilizaciones.

La delegación enviada por el Vaticano ya recorrió distintos puntos del país y mantuvo reuniones con representantes de la Conferencia Episcopal Argentina, el Gobierno nacional y autoridades provinciales para avanzar en la organización del viaje.

La dimensión de la visita será especialmente significativa porque Argentina no recibe a un papa desde 1987, cuando Juan Pablo II estuvo en el país.

El antecedente de la relación entre Milei y la Iglesia

La relación entre Milei y la Iglesia Católica atravesó momentos de fuerte tensión durante los primeros años del actual Gobierno. El vínculo se complicó especialmente durante la campaña presidencial de 2023, cuando el entonces candidato realizó duras críticas contra el papa Francisco.

Con el tiempo, el vínculo institucional se recompuso y Milei mantuvo encuentros con Francisco y posteriormente con León XIV. Sin embargo, las diferencias conceptuales entre el oficialismo y sectores de la Iglesia alrededor de la pobreza, el rol del Estado, el trabajo y la justicia social continúan formando parte del escenario político.

En ese contexto, organizaciones vinculadas a la Iglesia ya plantearon la expectativa de que el pontífice aproveche su visita para poner en el centro de la escena la situación de los sectores más vulnerables.

Un mensaje que puede tener impacto político

El Gobierno busca evitar que la visita sea interpretada como un acontecimiento partidario. La preocupación oficial pasa, entre otras cuestiones, por la posibilidad de que las grandes movilizaciones se conviertan también en espacios para expresar el malestar social.

La agenda prevista incluye encuentros con distintos sectores de la sociedad, además de actividades religiosas y reuniones institucionales. Entre los contactos previstos aparecen movimientos sociales, organizaciones sindicales y otros actores de la sociedad argentina.

También genera expectativa el lugar que ocuparán las autoridades políticas durante la visita. Entre ellas estará la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuya relación con el oficialismo atraviesa desde hace tiempo distintas tensiones internas.

La presencia del Papa, por lo tanto, excederá el plano estrictamente religioso. Su recorrido por la Argentina tendrá una dimensión política, social y cultural difícil de ignorar, especialmente en un escenario atravesado por la crisis económica y con las elecciones de 2027 cada vez más cerca.

La agenda definitiva deberá ser confirmada por el Vaticano. Hasta entonces, en la Casa Rosada y en la Iglesia ya comenzó otra disputa: qué significado tendrá la llegada de León XIV a la Argentina y qué mensaje quedará instalado después de su visita.