El candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,03% de los votos válidos y Lula alcanzó el 45,16%. La diferencia fue de 1,87 puntos y más de 2,2 millones de votos.
Brasil tendrá una segunda vuelta presidencial el próximo 25 de octubre. El senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), fue el candidato más votado en la primera vuelta, pero no logró superar el 50% de los votos válidos. El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, quedó en segundo lugar y será su rival en el balotaje.
Con el 99,99% de las urnas escrutadas, Flávio Bolsonaro obtuvo 56.104.268 votos, equivalentes al 47,03%, mientras que Lula consiguió 53.876.617 votos, el 45,16%. La diferencia fue de 2.227.651 sufragios, es decir, 1,87 puntos porcentuales.
La elección se definirá ahora en una nueva votación entre los dos candidatos. Los votos obtenidos por quienes quedaron fuera de la contienda y el comportamiento de quienes no participaron de la primera vuelta serán algunos de los factores que marcarán la campaña de las próximas tres semanas.
Una primera vuelta más ajustada de lo previsto
El resultado dejó una distancia considerablemente menor entre los dos principales candidatos que la que podía observarse en distintos escenarios previos a la elección. Flávio Bolsonaro terminó primero, pero la diferencia con Lula fue inferior a dos puntos porcentuales.
La participación también será un elemento relevante para el balotaje. Según los datos recopilados por Chequeado, la abstención llegó al 21,08%, con más de 33 millones de electores que no concurrieron a votar. Además, se registraron unos 2,3 millones de votos en blanco y 3,7 millones de votos nulos.
En una segunda vuelta, los dos candidatos deberán disputar no solo los votos de quienes eligieron a otras fuerzas, sino también la participación de quienes no concurrieron a las urnas el 4 de octubre.
El Congreso también quedó en juego
La elección presidencial se desarrolló junto con la renovación de buena parte del Congreso brasileño y de los gobiernos estaduales. En 2026 se eligieron la totalidad de los 513 diputados federales, dos tercios del Senado, además de gobernadores y legisladores estatales.
El resultado legislativo será importante para el próximo presidente porque determinará las condiciones políticas para impulsar proyectos de ley y reformas durante el próximo mandato.
La disputa, por lo tanto, no se limita a quién ocupará el Palacio de Planalto. La composición del Congreso y la distribución de fuerzas en los estados también forman parte del escenario que deberán enfrentar Lula o Flávio Bolsonaro después del 25 de octubre.
Dos proyectos políticos en disputa
La segunda vuelta enfrentará nuevamente dos espacios políticos que representan posiciones diferentes sobre el papel del Estado, la economía, las políticas sociales y la seguridad.
Lula busca un cuarto mandato presidencial y plantea combinar equilibrio fiscal con inversión social, además de políticas orientadas a mejorar los ingresos laborales y reducir progresivamente la jornada de trabajo. Flávio Bolsonaro, por su parte, llega como candidato del PL y como principal referente electoral del espacio político construido alrededor de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro.
La campaña también tendrá una dimensión internacional. Brasil es la principal economía de América Latina y uno de los principales socios comerciales de Argentina, por lo que el resultado puede repercutir en la relación bilateral y en las posiciones de ambos países frente a cuestiones regionales.
La abstención y los votos de las fuerzas que quedaron afuera
Con los dos principales candidatos separados por menos de dos puntos, los electores que optaron por otras alternativas adquieren una importancia particular.
Sin embargo, el resultado de la primera vuelta no permite determinar automáticamente hacia dónde se trasladarán esos votos. Los partidos y candidatos que quedaron fuera deberán definir sus posiciones y sus electores decidirán individualmente qué hacer en el balotaje.
La campaña entra así en una nueva etapa. Flávio Bolsonaro parte del primer lugar de la primera vuelta y Lula llega apenas detrás, con una diferencia que mantiene abierta la competencia para el 25 de octubre. El próximo presidente de Brasil se definirá entonces en una elección completamente nueva entre ambos candidatos.




