Después de ocho años clausurada por graves problemas edilicios, la histórica Iglesia San Francisco de San Miguel de Tucumán volvió a abrir sus puertas este domingo 4 de octubre, en coincidencia con la festividad de San Francisco de Asís.
La reapertura permitió recuperar el uso de la nave principal y estuvo acompañada por una misa celebrada por el arzobispo de Tucumán, Carlos Sánchez, además de una recorrida por los sectores intervenidos.
La primera etapa de las obras estuvo centrada en garantizar la estabilidad estructural del templo, especialmente ante las profundas grietas detectadas en cúpulas y bóvedas. Los trabajos de ingeniería permitieron consolidar esas estructuras y evitar que el deterioro avanzara hasta comprometer seriamente al edificio.
También se trabajó en la recuperación de la fachada, para la que se realizaron más de 35 pruebas hasta determinar la tonalidad adecuada, mientras avanzan proyectos de iluminación impulsados junto con EDET y aportes privados.
Qué falta restaurar
La reapertura representa un paso importante, pero la recuperación integral de la iglesia todavía continúa. Las próximas intervenciones estarán enfocadas en el presbiterio, la sacristía, los paramentos interiores y distintos sectores de la cúpula.
Uno de los desafíos principales será la restauración artística del interior, que incluirá los retablos, la imaginería y otros bienes muebles. Para ello, especialistas de Tucumán y Buenos Aires estudian las técnicas, pinturas y texturas originales del templo.
El proyecto contempla además la puesta en valor del claustro del convento, una vez que las condiciones de seguridad permitan avanzar sobre ese sector.
Un templo ligado a la historia argentina
La importancia de la Iglesia San Francisco excede su valor arquitectónico. El edificio está vinculado con momentos centrales de la historia nacional: tras la Batalla de Tucumán de 1812 funcionó como hospital de sangre, mientras que parte de su mobiliario fue utilizado durante las sesiones del Congreso de la Independencia de 1816.
La recuperación fue coordinada por la Comisión de Puesta en Valor del Conjunto Franciscano, creada en 2019 y presidida por la arquitecta Olga Paterlini, con la participación de organismos públicos, profesionales y empresas privadas.
Durante la reapertura, la intendenta Rossana Chahla destacó que el proceso fue resultado de un trabajo colectivo y señaló que ahora comienza una etapa especialmente compleja: “Ahora falta recuperar el arte. El arte no es sencillo”.
Por su parte, el gobernador Osvaldo Jaldo valoró que la intervención haya permitido recuperar el edificio antes de que los problemas estructurales provocaran consecuencias irreversibles. Para los responsables del proyecto, la reapertura marca así el comienzo de una nueva etapa para recuperar uno de los principales patrimonios históricos de Tucumán.




