Un sábado difícil en Monza para el piloto argentino

Franco Colapinto cerró la clasificación del Gran Premio de Italia en el puesto 18, un resultado que lo dejó con un gusto agridulce. Desde el Autodromo Nacional de Monza, el piloto de Alpine hizo un balance honesto de su jornada: reconoció problemas con la puesta a punto del auto en los primeros libres, pero se mostró optimista de cara a las nueve carreras que restan en el calendario. Su frase final lo resumió todo: “Veremos qué pasa mañana”.

La autocrítica: “El auto no me gustaba ayer”

Colapinto no eludió los problemas. Con la franqueza que lo caracteriza, apuntó directamente a los primeros entrenamientos: “Ayer el auto no me gustaba cómo iba… no me lo pusieron bien a punto en la FP1”. Sin embargo, aclaró que el equipo logró revertir la situación para la FP3, que calificó como “buena”. En la clasificación, perdió el feeling nuevamente, atribuyéndolo a la leca y las piedras en la pista que le costaron una décima crucial. Aun así, fue realista: “Igualmente creo que no iba a ser suficiente para pasar”.

Más allá del resultado, el pilarense elige enfocarse en el futuro. Sabe que lo que viene son circuitos que conoce de sus años en fórmulas menores, lo que le dará esa “décima extra” de confianza. Destacó el buen trabajo junto a su compañero Pierre Gasly –quien acaba de renovar su contrato– y la confianza que está recuperando con el auto. Su mensaje final dejó en claro que, aunque el domingo en Monza será una carrera de resistencia por el rendimiento del motor, lo importante es el largo plazo.