Brasil amaneció conmocionado con una noticia de gravedad institucional. La Justicia confirmó que Jair Bolsonaro detenido nuevamente, intentó vulnerar su seguridad para escaparse del país.

Según detalló la Corte Suprema, el ex mandatario buscó romper la tobillera electrónica que monitoreaba su prisión domiciliaria, aprovechando el caos de una manifestación convocada por su propio entorno frente a su casa en Brasilia.

La situación legal del líder conservador se complicó drásticamente en la madrugada de este sábado. Bolsonaro, que ya carga con una pesada condena de 27 años de cárcel por causas de golpismo, gozaba del beneficio de prisión domiciliaria desde agosto debido a sus problemas de salud. Sin embargo, tras este incidente, las autoridades decidieron revocarle el beneficio inmediatamente y fue trasladado a dependencias policiales para «garantizar el orden público».

El expresidente está condenado a 27 años de prisión por intento de Golpe de Estado. Ahora, es nuevamente detenido

El plan de fuga y la alerta

El informe judicial es técnico y contundente. A las 00:08 hora local de hoy, el sistema de vigilancia emitió una alerta: se detectó una «violación del equipamiento de monitoreo electrónico». Para el juez Alexandre de Moraes, relator del proceso, la lectura de los hechos es clara.

«La información confirma la intención del condenado de romper el dispositivo para asegurar el éxito de su fuga», sostuvo el magistrado. La hipótesis de la Justicia es que el plan se basaba en una distracción masiva: utilizar la confusión generada por la marcha de sus simpatizantes para «limpiar» la zona y facilitar la evasión.

Antecedentes y riesgo de escape

El temor de la Justicia no es infundado y el operativo que terminó con Jair Bolsonaro detenido se sustenta en antecedentes recientes de su círculo íntimo. El magistrado recordó que otros aliados clave del ex capitán —tanto condenados como procesados— lograron escapar de Brasil recientemente.
En el escrito se menciona específicamente a su hijo, el diputado Eduardo Bolsonaro, y al ex jefe de los servicios de Inteligencia, Alexandre Ramagem. Se sospecha que ambos salieron del país de manera clandestina por el estado de Roraima (frontera con Venezuela) para dirigirse luego a Estados Unidos.

Todo el operativo se desencadenó a raíz de una «vigilia» organizada por otro de sus hijos, el senador Flávio Bolsonaro. Para la Corte, esa movilización frente a la residencia familiar no fue un acto político espontáneo, sino una cortina de humo diseñada específicamente para obstruir la fiscalización policial y permitir la huida del líder opositor, que ahora deberá esperar tras las rejas.