Pasó el huracán Oasis por Buenos Aires y, mientras la «Oasismanía» copaba las calles, había un misterio flotando en el aire. Mientras a su hermano Noel se lo vio paseando en modo turista por La Boca y el Cementerio de la Recoleta, el menor de los Gallagher parecía haber desaparecido de la faz de la tierra. Recién ahora, días después de que la banda dejara el país, se conocieron los detalles exclusivos de la estadía de Liam Gallagher en una recóndita estancia de la provincia de Buenos Aires.
Lejos del ruido de la ciudad y de los flashes de los paparazzi en Puerto Madero, el cantante eligió «bajar un cambio» radicalmente. El lugar elegido fue «La Bamba de Areco», una exclusiva estancia ubicada a 13 kilómetros de San Antonio de Areco y a unos 120 kilómetros de la Capital Federal. Allí, entre el verde del campo y la tranquilidad de la llanura pampeana, el músico encontró el equilibrio necesario tras la adrenalina de los shows masivos en el Monumental.
Detalles de la estadía de Liam Gallagher
La noticia se confirmó gracias a una postal que apareció en la red social X (ex Twitter), donde se lo ve al frontman relajado junto a su familia y todo el staff del lugar. Desde la administración del establecimiento, Lucila Toré Deymonnaz (gerenta del lugar), reveló cómo fueron esos días de hermetismo. «Eligió este lugar para estar tranquilo, relajado… disfrutar un poco también su paso por el país», explicaron desde la estancia.
El objetivo del viaje a Areco fue claro: desconectar. «Venía de muchos recitales y necesitaba un espacio para poder descansar. Descansó mucho, disfrutó», agregaron.
Lo que más sorprendió al personal no fue la fama del huésped, sino su calidad humana. Según relataron, tanto Liam como su pareja, Debbie Gwyther, mostraron «un corazón enorme hacia la Argentina y hacia los animales», rompiendo con el mito de la estrella de rock inalcanzable y distante.
Sencillez y operativo silencio
Mantener el secreto no fue tarea fácil. La estadía de Liam Gallagher requirió un compromiso total de confidencialidad por parte de los empleados del lugar. «Costó que se mantuviera la privacidad, que nadie lo supiese hasta que se fuesen», confesaron las fuentes consultadas.
La foto viral se publicó recién cuando el músico ya estaba fuera del país, contando con su permiso explícito, lo que habla del respeto mutuo que se generó durante esos días de convivencia.
La conclusión de quienes lo atendieron es contundente y emotiva: «Es una persona tan simple que después la ves en el escenario y decís ‘guau’. Ves que en el fondo son personas tan sencillas que la verdad te emocionan». Así, entre asados, campo y silencio, Liam encontró la fórmula perfecta para compatibilizar la furia del rock and roll en River con la paz absoluta de nuestras tradiciones.




