Miles de venezolanos se mantienen movilizados este viernes en calles, plazas y avenidas de distintas ciudades del país, protestando contra la operación militar estadounidense que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y exigiendo la restitución inmediata del mandatario.

Las manifestaciones, que se desarrollan de forma continua desde el pasado sábado, expresan el rechazo popular a lo que los organizadores califican como «una agresión directa contra la soberanía nacional y un ataque al orden democrático». Los protestantes denuncian que la acción -que incluyó bombardeos y la remoción forzosa del jefe de Estado- constituye un hecho inédito contra un presidente en ejercicio elegido por voto popular.

Contexto de la crisis

La operación estadounidense se produjo durante la madrugada del sábado y provocó una reacción inmediata tanto dentro como fuera de Venezuela. Según los manifestantes, este episodio no es aislado sino parte de una política sostenida de hostigamiento que incluye operaciones militares en el Caribe, ejecuciones extrajudiciales, bloqueo naval de facto y la incautación de cargamentos de petróleo venezolano sin respaldo legal.

Reclamos internacionales

Los protestantes argumentan que estas acciones vulneran principios fundamentales del derecho internacional, particularmente la Carta de las Naciones Unidas que prohíbe el uso de la fuerza y la injerencia en asuntos internos de los Estados. Exigen una respuesta firme de la comunidad internacional, el cese inmediato de las agresiones y el pleno respeto a la voluntad del pueblo venezolano.

El llamado «pueblo bolivariano» se declaró en estado de resistencia y movilización permanente, manteniendo presión en las calles mientras se desarrolla una crisis política de proporciones históricas que ha colocado a Venezuela en el centro de la atención geopolítica regional.