Un viaje turístico para celebrar el Año Nuevo terminó en tragedia para un joven romano de 24 años que sufrió dos accidentes graves con pirotecnia en una misma noche en Nápoles, Italia. Primero perdió tres dedos de una mano y, tras recibir el alta médica, volvió a manipular fuegos artificiales y sufrió la pérdida total de un ojo.

Primer accidente: amputación de tres dedos

Según informó el diario Corriere della Sera, el joven ingresó inicialmente al Hospital Vecchio Pellegrini del centro histórico napolitano con una grave lesión en la mano causada por la explosión de un potente petardo. Los médicos realizaron una intervención de urgencia y, tras estabilizarlo, le dieron el alta.

Segundo accidente: pérdida de un ojo

A pesar de la advertencia, el turista regresó a los festejos con la mano vendada y volvió a manipular pirotecnia. Al encender una batería de fuegos artificiales, un cohete salió descontrolado impactándole directamente en el rostro, causándole severas heridas faciales y la pérdida completa de un ojo. Fue trasladado nuevamente al mismo hospital donde permaneció internado en estado delicado.

Consecuencias permanentes

Tras recibir el alta definitiva, el joven regresó a Roma acompañado por sus padres, cargando con secuelas irreversibles que incluyen la amputación parcial de una mano y la ceguera de un ojo. El caso ha reavivado el debate sobre el uso irresponsable de fuegos artificiales durante las celebraciones de fin de año, una problemática recurrente en Europa pese a las campañas de prevención y restricciones oficiales.