El Senado le dio luz verde a la reforma laboral del Gobierno en una sesión que terminó convertida en caos: gases lacrimógenos, corridas, heridos y más de 30 detenidos afuera del Congreso, mientras adentro se votaba a favor con 42 a 30.
El resultado y los votos clave
Tras más de 14 horas de debate intenso, el proyecto pasó con media sanción gracias al bloque oficialista, la UCR, el PRO y casi todos los provinciales dialoguistas. El peronismo y el kirchnerismo votaron en contra en pleno. En Tucumán, por ejemplo, Beatriz Ávila dijo sí; Sandra Mendoza y Juan Manzur, no.
Los cambios que se negociaron para llegar al sí
Se metieron 28 modificaciones al texto original: se sacó la rebaja impositiva que golpeaba a las provincias, se mantuvo la exclusión de billeteras virtuales para salarios (con reglas del BCRA a futuro), se puso tope a las contribuciones especiales, se extendió el plazo para eliminar estatutos a un año y hubo guiños a la CGT y al sector bancario que ayudaron a sumar voluntades.
El clima en la calle y las críticas
Afuera, la cosa se puso pesada: represión con balas de goma, gases, manifestantes heridos y detenidos. La oposición habló de “precarización masiva” y “ataque a derechos históricos”. El Gobierno lo festejó como “el fin de 50 años de un sistema desequilibrado” y Patricia Bullrich lo defendió a fondo: “Reduce la judicialización y equilibra las relaciones laborales”.
Ahora el balón está en Diputados, donde el oficialismo quiere cerrar la sanción antes del 1° de marzo, cuando Milei abra las sesiones ordinarias. Entre protestas, gases y negociaciones de última hora, la reforma laboral de Milei dio un paso gigante, pero la grieta sigue más viva que nunca.




