El conflicto en Medio Oriente sigue escalando sin freno. Este 17 de marzo de 2026, Israel confirmó la eliminación de Gholam Reza Soleimani, jefe de la unidad Basij de la Guardia Revolucionaria, en un ataque aéreo preciso en Teherán, mientras EE.UU. e Israel mantienen ofensivas intensas contra instalaciones militares y de mando iraníes.
Los golpes clave y las represalias inmediatas
Israel amplió sus operaciones: bombardeos en Shiraz (depósitos de misiles) y Tabriz (defensas aéreas), más ataques contra Hezbollah en Beirut con alertas de evacuación en el sur de Líbano. En respuesta, Irán lanzó al menos cinco drones contra la embajada de EE.UU. en Bagdad, el ataque más fuerte en territorio iraquí desde el inicio de la guerra hace tres semanas. Desde febrero, la ofensiva inicial mató al ayatolá Ali Khamenei, y ahora el nuevo líder Mojtaba Khamenei nombra a Mohsen Rezai (buscado por Interpol por el AMIA) como asesor militar. Irán promete una guerra larga y rechaza cualquier orden posbélico impuesto por EE.UU.
El impacto humano y global que no para de crecer
Israel reporta 3.530 heridos acumulados desde el inicio del conflicto, con 86 personas aún hospitalizadas. Por el lado iraní, las cifras son mucho más graves: fuentes locales y regionales hablan de cientos de muertos —incluidos militares de alto rango y civiles en zonas residenciales cercanas a objetivos militares— por los bombardeos israelíes y estadounidenses. El petróleo Brent ya supera los 106 dólares, con 10-15% del suministro mundial bloqueado en el Golfo. EE.UU. libera reservas estratégicas, pero la escasez de combustibles y químicos afecta industrias clave. Internet en Irán lleva 18 días cortado, la represión interna se intensifica y el mundo observa con preocupación: ¿cuándo se detiene esta escalada que ya dejó saldo desparejo de víctimas?




