El gobierno británico convocó al embajador de Irán en Londres, Seyed Ali Mousavi, tras considerar “inaceptables” una serie de mensajes difundidos por la representación diplomática iraní en redes sociales. La decisión se tomó luego de que se viralizara una convocatoria dirigida a ciudadanos iraníes en el exterior, donde se los instaba a “sacrificar sus vidas por la patria”.

Desde el Ministerio de Exteriores del Reino Unido, el secretario para Oriente Medio, Hamish Falconer, fue claro: exigió que la embajada deje de publicar contenidos que inciten a la violencia, tanto dentro del país como a nivel internacional.

El foco del conflicto es un mensaje difundido en Telegram a mediados de abril, vinculado a una campaña llamada “Jan Fada”, que invita a sumarse a la defensa de Irán incluso con la vida. El texto, que incluía referencias literarias y apelaciones emocionales, generó preocupación en autoridades británicas y especialistas en seguridad, que advierten sobre posibles procesos de radicalización.

Desde la embajada iraní rechazaron las críticas y aseguraron que la iniciativa no promueve acciones violentas. Sin embargo, en Londres mantienen la alerta: el Foreign Office ya había convocado al diplomático iraní semanas atrás, en medio de la escalada militar en Medio Oriente.

En paralelo, el primer ministro Keir Starmer adelantó que evalúa declarar como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica, en una señal del endurecimiento de la postura británica frente a Teherán.