Donald Trump y al pederasta Jeffrey Epstein en la fiesta de Victoria's Secret en 1997, en Nueva York (Archivos Epstein)

El presidente buscó bajar el tono tras el ataque, pero volvió a apuntar contra los medios. Un fragmento del manifiesto del agresor desató un fuerte cruce en vivo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reapareció públicamente tras el intento de atentado que sufrió el fin de semana y dejó una escena cargada de tensión política y mediática. En una entrevista televisiva, intentó relativizar lo ocurrido, pero terminó envuelto en un duro enfrentamiento con una periodista.

El episodio que dio origen a la polémica ocurrió durante la cena anual de corresponsales de la Casa Blanca en Washington, cuando un hombre armado intentó ingresar al hotel donde se desarrollaba el evento. Aunque fue detenido antes de llegar al salón principal, el hecho generó momentos de incertidumbre entre los presentes, incluidos funcionarios del gobierno y la primera dama, Melania Trump.

Lejos de dramatizar, Trump aseguró que no sintió miedo. “Vivimos en un mundo loco”, afirmó en su participación en el programa 60 Minutes de la cadena CBS, donde también buscó despegarse de las críticas sobre el clima de violencia política en el país.

Sin embargo, reconoció que la situación fue tensa, especialmente cuando se escucharon los disparos y el personal de seguridad comenzó a desplegarse en el lugar. Según relató, Melania percibió rápidamente la gravedad del episodio mientras los asistentes intentaban resguardarse.

El momento más álgido de la entrevista llegó cuando la periodista leyó fragmentos del manifiesto del atacante, en los que se lo vinculaba con el caso de Jeffrey Epstein. La reacción del mandatario fue inmediata y contundente.

Yo no soy un violador. No violé a nadie. Yo no soy un pedófilo”, respondió, visiblemente molesto. Además, calificó el texto como “basura” y volvió a cargar contra la prensa, a la que acusó de actuar en sintonía con la oposición.

El cruce dejó en evidencia que, más allá del intento de atentado, la disputa entre Trump y los medios sigue siendo uno de los ejes centrales de su escena política. En un contexto de alta polarización, el episodio no solo reactivó el debate sobre la violencia, sino también sobre el rol del periodismo en Estados Unidos.

Pese a todo, el presidente adelantó que insistirá en realizar el evento con periodistas en las próximas semanas, aunque con mayores medidas de seguridad. La secuencia, lejos de cerrar el tema, abre una nueva etapa de confrontación política.