Burruyacú celebró este fin de semana sus tradicionales fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario, con una gran convocatoria de fieles, vecinos y dirigentes. El gobernador en uso de licencia y primer candidato a diputado del Frente Tucumán Primero, Osvaldo Jaldo, encabezó la jornada acompañado por el vicegobernador Miguel Acevedo y el intendente Jorge Leal.

“Le pedimos a la Virgen del Rosario que derrame muchas bendiciones sobre este departamento, sobre Tucumán y sobre toda nuestra querida patria”, expresó Jaldo durante la ceremonia religiosa, en la que también participaron funcionarios, legisladores y referentes del oficialismo provincial.

Una jornada de fe y esperanza

El encuentro incluyó una misa, actividades culturales y un festival gratuito organizado por el municipio, que reunió a familias de toda la zona. Jaldo destacó la importancia de acompañar a las comunidades en fechas de profundo significado espiritual:

“Venimos a compartir con el pueblo, con su intendente y con la gente que siempre nos recibe con tanto cariño. Esta fiesta simboliza la unión, la fe y la esperanza de los tucumanos.”

Acevedo, por su parte, puso el acento en el trabajo de gestión: “En Tucumán damos el ejemplo de que el equilibrio fiscal y el superávit son herramientas efectivas para brindar más salud, más educación y realizar obras públicas en toda la provincia”.

Voces locales y compromiso con la gente

El intendente Jorge Leal agradeció la presencia de las autoridades y remarcó el contexto social actual:

“Estamos atravesando un momento difícil. Mucha gente no llega a fin de mes, por eso pedimos a la Virgen y a Dios que iluminen el camino de quienes nos gobiernan para que podamos vivir un poco mejor.”

Entre las autoridades presentes se encontraban la diputada Gladys Medina, el ministro del Interior Darío Monteros, los legisladores Javier Noguera, Roberto Moreno, Gerónimo Vargas Aignasse y Roque Argañaraz, junto a dirigentes y funcionarios provinciales.

La jornada cerró con muestras de devoción y un fuerte mensaje de unidad. Para Jaldo, la celebración no solo fue un acto religioso, sino también una oportunidad para reafirmar el vínculo entre el gobierno y el pueblo tucumano.