La crisis política en Bolivia sumó un nuevo capítulo luego de que el Congreso comenzara a debatir la derogación de la ley que limita la intervención de las Fuerzas Armadas en conflictos internos. La discusión ocurre en medio de protestas masivas, bloqueos y una creciente tensión social contra el gobierno de Rodrigo Paz.
La iniciativa impulsada en la Cámara de Diputados busca eliminar restricciones establecidas tras la crisis política de 2019, permitiendo una participación más amplia de militares en operativos de control y represión de protestas.
El debate se desarrolló de manera virtual debido a los bloqueos de rutas y a las dificultades de varios legisladores para llegar a La Paz. Mientras tanto, sectores opositores sostienen que el gobierno intenta avanzar hacia un escenario de mayor militarización para contener las movilizaciones.
La tensión escaló todavía más después de que el Ejecutivo reconociera la muerte de un manifestante durante un operativo conjunto entre policías y militares para desbloquear una carretera clave entre La Paz y Oruro.
Según informes forenses, la víctima murió por el impacto de un proyectil de arma de fuego. El gobierno aseguró que las fuerzas desplegadas no utilizaban armas letales y prometió investigar lo ocurrido.
Las protestas llevan varias semanas y tienen como eje principal el pedido de renuncia del presidente Paz. Distintos sectores sindicales, campesinos y organizaciones sociales denuncian exclusión política, deterioro económico y falta de diálogo.
Analistas bolivianos advierten que el conflicto atraviesa un punto crítico porque no existen canales sólidos de negociación entre el gobierno y los movimientos movilizados. Además, señalan que la desaparición del histórico liderazgo del Movimiento al Socialismo dejó un vacío político que profundiza la crisis.
En paralelo, crecen las críticas al posible uso ampliado de las Fuerzas Armadas para intervenir en conflictos sociales. Especialistas alertan sobre los riesgos de aumentar la represión en un contexto de fuerte polarización y desgaste institucional.
El trasfondo del conflicto también expone una disputa más profunda sobre el modelo político boliviano y el lugar que ocupan los movimientos sociales dentro del Estado Plurinacional construido en las últimas décadas.
Mientras continúan los bloqueos y las protestas, Bolivia enfrenta un escenario cada vez más delicado, con un gobierno bajo presión y una crisis que todavía no encuentra salida política.




