Cada vez más gobiernos en el mundo avanzan en restricciones al uso de redes sociales en niños y adolescentes, con el objetivo de proteger su salud mental frente a la exposición temprana a contenidos nocivos y al uso intensivo de pantallas.

La preocupación central gira en torno a los riesgos de estas plataformas: contenido violento o sexual, apuestas, discursos de odio, interacción con desconocidos y adicción digital, factores que distintos estudios vinculan con problemas de ansiedad, depresión y falta de concentración en menores.

Australia y Reino Unido, a la vanguardia

Uno de los casos más estrictos es el de Australia, que prohibió el acceso a redes sociales a menores de 16 años. La medida incluye plataformas como TikTok, Instagram y Facebook, y prevé fuertes multas para las empresas que no cumplan con los controles de edad.

En la misma línea, el United Kingdom anunció que a partir de 2027 los menores de 16 años no podrán crear cuentas en redes como TikTok, Instagram o X. El sistema de verificación incluirá herramientas tecnológicas avanzadas, como reconocimiento facial.

Más países se suman a las restricciones

El endurecimiento regulatorio también se replica en otras regiones. En Indonesia se prohibió el acceso a redes para menores de 16, alcanzando a más de 70 millones de usuarios en plataformas digitales.

En Malaysia se aplicaron restricciones similares, con sanciones económicas millonarias para las empresas que no adapten sus sistemas de control.

Por su parte, los United Arab Emirates establecieron la prohibición total de redes sociales para menores de 15 años, con exigentes mecanismos de verificación de identidad digital.

Europa y América también avanzan en regulaciones

En Europa, países como France, Spain, Denmark, Greece y Turkey impulsan distintas iniciativas para reforzar la protección infantil en entornos digitales.

En América, Canada avanza en medidas similares, mientras que en Chile se debate un proyecto de ley para regular el acceso de menores. En Mexico, el gobierno abrió la discusión sobre el impacto de la hiperconectividad en la salud mental.

El debate también llega a Argentina

En la Argentina, aunque no existe una normativa unificada, algunas jurisdicciones ya aplican restricciones al uso de celulares en las escuelas, con el objetivo de mejorar la atención en clase y la convivencia escolar.

Un debate global sin resolución clara

Mientras los gobiernos avanzan con regulaciones, las plataformas digitales sostienen que estas medidas pueden afectar la privacidad de los usuarios. A su vez, especialistas advierten que la aplicación efectiva de las normas sigue siendo un desafío, especialmente en un entorno donde los menores dominan el uso tecnológico.

El consenso, sin embargo, parece crecer: la exposición sin control a redes sociales en edades tempranas representa un problema de salud pública que los Estados ya no pueden ignorar.