La Confederación General del Trabajo (CGT) realizó una reunión ampliada en la sede de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA), presidida por Gerardo Martínez, donde los dirigentes confirmaron que la renovación de autoridades — prevista para el 5 de noviembre — coincide con el escenario de la reforma laboral anunciada por el gobierno.

Durante el encuentro, se priorizó sostener la “unidad a fuego” entre las distintas corrientes que integran el sindicato y se evitó, por ahora, definir si la conducción será unipersonal o conformada por un nuevo triunvirato.

Un frente común contra la reforma laboral

El foco principal del gremio recae sobre la reforma laboral que el Javier Milei anunció que avanzará a partir de diciembre, luego de la nueva conformación parlamentaria.

Los sindicalistas rechazaron de plano propuestas como la negociación por empresa o un “salario dinámico”, bajo el argumento de que significan una flexibilización de los derechos de los trabajadores.

Asimismo, aunque se mantiene la disposición al diálogo con gobernadores y legisladores, la CGT dejó en claro que no negociará retrocesos: “si es para retroceder no va a haber ninguna negociación de ningún tipo”, dijo Héctor Daer.

¿Acción directa o diplomacia sindical?

La CGT aún no detalló los métodos de confrontación que utilizará, pero dejó sobre la mesa tanto la vía parlamentaria como judicial — tal como sucedió con el decreto DNU 70/2023 — además de la posibilidad de realizar protestas públicas.

Al mismo tiempo, el sindicato planea mantener reuniones con mandatarios provinciales para construir apoyos que frenen el avance de los proyectos oficiales.

Según fuentes gremiales, la demostración de unidad es esencial para generar un contrapeso contundente frente a las intenciones del Ejecutivo y resguardar los derechos laborales existentes.