La CGT decidió salir a la calle otra vez para mostrar su rechazo a la reforma laboral que impulsa el Gobierno. El Consejo Directivo, reunido este viernes en Azopardo, resolvió una marcha al Congreso justo cuando arranque el debate en el Senado.

Detalles de la movilización

Será el miércoles 11 de febrero, desde el mediodía y con concentración principal a las 15 en la Plaza de los Dos Congresos. No habrá paro general –no hubo consenso para uno de 12 o 48 horas–, pero los sindicatos pueden disponer ceses de actividades para que los trabajadores asistan. La idea es una marcha “contundente y multitudinaria” para presionar a los senadores y visibilizar el descontento.

Los reclamos clave

La central obrera critica el proyecto por afectar el financiamiento sindical: rebaja en aportes patronales a obras sociales (del 6% al 5%, lo que implica una pérdida millonaria), cambios en cuotas solidarias, limitaciones a huelgas y asambleas, prelación de convenios por empresa y fin de la ultraactividad. Aunque lograron algunos salvatajes en negociaciones (como mantener cuotas solidarias y eliminar un artículo que desfinanciaba obras sociales), siguen oponiéndose fuerte al núcleo de la reforma.

Dirigentes como Jorge Sola, Sergio Palazzo y Sebastián Maturano remarcaron que es parte de un plan de lucha a largo plazo, tras la marcha del 18 de diciembre. La CGT apunta a modificar más puntos y respaldar a legisladores que se alineen con su postura, mientras critica al Gobierno y a algunos gobernadores por avanzar en sintonía con la Casa Rosada sin dialogar lo suficiente.

Un nuevo capítulo de tensión entre sindicatos y el oficialismo, con la calle como escenario principal.