En las primeras horas de este viernes, el pleno del Congreso de Perú aprobó la vacancia de la presidenta designada, Dina Boluarte, invocando el argumento de “incapacidad moral permanente”. Con 122 votos a favor y en unanimidad, se consumó la destitución.

Según la Constitución peruana, tras esta resolución, José Jerí, actual titular del Congreso, asumió la presidencia del país.

Antecedentes y razones del procedimiento

Los legisladores responsabilizaron a Boluarte por no haber logrado frenar la inseguridad ciudadana. También se destacó que hubo movilizaciones recientes: transportistas protestaron por la violencia y la extorsión, y jóvenes de la “generación Z” salieron a las calles para expresar su malestar ante la gestión del gobierno.

Boluarté fue convocada a presentarse en el Parlamento para defenderse, pero rechazó asistir. Su defensa alegó que el proceso vulneraba el debido proceso por lo breve del plazo entre la admisión de la moción y la sesión plenaria.

Desde el Ejecutivo, emitió un mensaje acompañado por su gabinete, hizo un balance de su gestión y pidió “unidad nacional”.

Un nuevo giro en la inestabilidad política

Con la destitución de Boluarte, José Jerí se convierte en el séptimo presidente peruano en la última década, tras una serie de mandatos breves y crisis institucionales. La inestabilidad política en Perú ha sido persistente: en los últimos años, gobiernos han durado apenas meses o poco más, con frecuentes conflictos entre Ejecutivo y Legislativo.

En cuanto a Dina Boluarte, su presidencia comenzó en diciembre de 2022, luego de la destitución de Pedro Castillo. Esta vacancia añade otro episodio a la turbulenta cronología política del país y proyecta nuevos desafíos sobre cómo gobernar con legitimidad en un entorno polarizado.