A pesar de que el alto el fuego en la Franja de Gaza entró en vigor hace dos semanas, la crisis alimentaria sigue siendo de extrema gravedad. Según la OMS, los suministros de alimentos no alcanzan a cubrir las necesidades básicas de la población afectada.

El Programa Mundial de Alimentos había fijado como meta el ingreso diario de 2.000 toneladas de ayuda, pero sólo se están registrando cerca de 750 toneladas debido a que únicamente dos pasos fronterizos están operativos.

Efectos inmediatos y a largo plazo en la población

Al menos un cuarto de la población de Gaza, incluyendo unas 11.500 mujeres embarazadas, está siendo afectada por la desnutrición severa.

El impacto sobre los recién nacidos también es alarmante: el 70 % de los bebés que nacen lo hacen de forma prematura o con bajo peso, frente al 20 % registrado antes de octubre de 2023.

Especialistas advierten que esta situación podría generar efectos generacionales: no sólo en la madre, sino con secuelas persistentes para los niños durante toda su vida.

Obstáculos en la entrega de ayuda y reclamos de organizaciones

Organizaciones humanas señalan que el ingreso de insumos esenciales continúa siendo bloqueado: solo hay dos cruces en funcionamiento, lo que limita severamente la ayuda. Además, denuncian que las autoridades israelíes han rechazado de manera “arbitraria” decenas de solicitudes de ONG para entregar alimentos, kits de higiene, mantas y otros suministros básicos.

Por ejemplo, entre el 10 y el 21 de octubre, 99 solicitudes de ONG fueron denegadas, así como seis de agencias de la ONU, según una carta abierta de 41 organizaciones de ayuda. También se relatan casos como el de tomates que pasaron de costar un shekel a 15 shekels el kilo en poco tiempo, lo que agrava aún más el acceso a alimentos nutritivos.